29/1/26

La disponibilidad de la cosa

Sé de derecho lo mínimo para no dejarme pisar la cabeza. O al menos para saber defenderme si alguien quiere pisármela. Lo justo para recordar algunas palabras que, con los años, se me han ido quedando pegadas como una astilla. Una de ellas era aquella fórmula seca y precisa con la que se explicaba cuándo se consumaba el hurto. No bastaba con tocar la cosa. Ni siquiera con llevársela. El delito se perfeccionaba cuando el ladrón adquiría la disponibilidad de la cosa. Cuando podía hacer con ella lo que quisiera. Guardarla. Usarla. Romperla. O Venderla. Entonces me parecía una sutileza jurídica más. Hoy me parece una clave.

Porque un día, sin violencia, sin allanamiento y sin que nadie gritara manos arriba, entregamos exactamente eso. La disponibilidad. No de una cosa concreta, sino de casi todo. Nuestra música. Nuestras películas. Nuestras series. Nuestra memoria cultural. Nuestra colección íntima de objetos que antes nos pertenecían y ahora solo nos son concedidos.

Durante años acumulé discos. Los tocaba. Los ordenaba. Los prestaba con miedo. Algunos se rayaban. Otros sobrevivían a mudanzas, caídas y cambios de vida. Eran míos incluso cuando no los escuchaba. Tenían ese derecho silencioso de existir en una estantería sin pedirme permiso. Un derecho tan adquirido que se ganaron el honor semanal de ser liberados de su polvo.

Nos vendieron la comodidad como un avance técnico, pero era otra cosa. Era una cesión. La renuncia voluntaria al control a cambio de no levantarnos del sofá. Ya no mandamos sobre nuestra colección porque no existe colección alguna. Existe un catálogo que no nos pertenece y que puede cambiar sin previo aviso. El demonio de la falsa comodidad no necesita engañarte. Le basta con facilitarte las cosas hasta que te acostumbras a no poseer nada.

Y lo peor es que hemos interiorizado la pérdida como algo normal. Ya no sentimos el robo porque no hay un momento claro en el que alguien nos quite algo de las manos. Simplemente aceptamos que nunca fue nuestro. Como si pagar mensualmente fuera una forma de propiedad. Como si acceder fuera lo mismo que disponer.

Desde el punto de vista jurídico, si alguien puede retirarte un bien en cualquier momento, modificarlo, censurarlo o hacerlo desaparecer, ese bien no es tuyo. Y desde el punto de vista vital, si aceptas eso sin resistencia, has aprendido a vivir sin cosas que te pertenezcan de verdad. Sin rastro. Sin herencia. Sin restos físicos que sobrevivan a una caída del servidor.

A veces pienso que esta es una de las grandes operaciones silenciosas de nuestro tiempo. No nos quitaron las cosas. Nos convencieron de que no las necesitábamos. Nos enseñaron a confundir acceso con posesión y comodidad con libertad. Y nosotros aplaudimos porque el catálogo es inmenso y el algoritmo parecía conocernos mejor que nosotros mismos.

Quizá por eso empiezo a desconfiar de todo lo que no puedo tocar. De todo lo que no puedo perder físicamente. De todo lo que no podría legar a alguien cuando ya no esté. Porque si no tengo disponibilidad, tampoco tengo soberanía. Y si no tengo soberanía sobre mis cosas, es probable que tampoco la tenga sobre mí mismo.

Nos acostumbramos a vivir en un mundo sin restos. Sin huellas. Sin objetos que envejezcan con nosotros. Todo es flujo, actualización, nube. Nada pesa. Nada ocupa espacio. Nada puede ser rescatado de un incendio ni heredado tras una muerte. Y esa ligereza no es inocente. Un mundo sin restos es un mundo sin memoria y un mundo sin memoria es un mundo dócil. Cuando todo lo que amas puede desaparecer con una modificación de condiciones de uso, aprendes a no apegarte. Y cuando no te apegas, tampoco luchas. El despojo ya no necesita violencia porque ha conseguido algo mejor, que no eches de menos lo que te han quitado.

6/1/26

Mi regalo de Reyes

Esta madrugada me ha entrado el mejor e-mail que me han mandado en mi vida. Con el permiso del lector concedido, lo comparto tal y como me ha llegado y aprovecho para desearos un feliz día de Reyes. Nunca perdáis la ilusión, porque la vida sin ella, es menos vida.

23/12/25

Las tres ofensas

 Durante demasiado tiempo nos han hecho creer que la ofensa es un hecho objetivo, algo que ocurre de manera automática cuando una palabra cruza una línea invisible y hiere a alguien al otro lado. Como si el lenguaje fuera un arma y no un acuerdo. Como si el daño no dependiera tanto del oído como de la intención, del contexto o, sobre todo, de la voluntad de sentirse herido.

1/12/25

Bienvenidos a Discord

Cosas de diciembre. Por aquello de charlar y hacer una de esas listas de lo mejor del año. Por que sería una gran ocasión para felicitarnos la Navidad a grito de ¡Viva Cristo Rey! Por comentar lo bonito que es el catálogo de juguetes de El Corte Inglés. A fin de cuentas, por vivir.

DISCORD

12/11/25

La corrupción blanca o el negocio de la obediencia

La corrupción ya no lleva traje gris ni maletín. O al menos no necesariamente. No se esconde en despachos oscuros ni en cuentas numeradas. Ha aprendido a vestirse de fluorescente, a circular por el BOE y en este caso incluso a disfrazarse de Seguridad Vial. La corrupción moderna no roba, factura. No delinque, regula. Y lo hace tan bien que consigue que el ciudadano, además de víctima, se sienta orgulloso de su obediencia.

20/10/25

El reloj del miedo

Durante décadas, el cambio de hora fue una ceremonia cíclica tan absurda como incuestionable. Dos veces al año adelantábamos o atrasábamos el reloj convencidos de estar participando en un gran pacto colectivo por el ahorro energético. Lo decían los telediarios, lo repetían los ministros, lo confirmaban los expertos, y lo interiorizábamos como una liturgia más del progreso. Cambiar la hora era un gesto de obediencia climática, un pequeño sacrificio simbólico por el bien común. Nadie pedía pruebas, bastaba con la convicción de que algo se ahorraba. Bastaba con creer. Era sólo cuestión de fe.

25/9/25

Tu silla de los menesteres

Hace ya algunos años, uno de ésos tantos historiadores que pueblan nuestros monumentos, durante una visita en la que no se presentó nadie más, se explayó en la explicación de cada una de las salas de un precioso palacio monasterial. Imagino que le contaría lo mismo a todo el mundo, pero vengo a hacerte esta apreciación porque de las tres veces que he hecho la misma visita, solo me dieron esa información en esta última ocasión. Puede que fuese un invento o puede que fuese otro de esos mitos que se repiten tanto en círculos tan cerrados que al final terminan escapándose por algún ventanal y ahora vengo yo a replicarte una mentira más como si fuese una verdad incontestable. El caso es que me da exactamente igual, porque sea como fuere, creérselo es fácil, ya que a día de hoy, siglos y siglos más tarde, no es que hagamos exactamente lo mismo, sino que venimos haciendo cosas peores.

28/8/25

He estado de vacaciones en casa

El verano sigue pegando fuerte y no está siendo del todo malo. Los mesetarios creéis que el calor existe en vuestras calles cuando la televisión os engañó con aquello del estrés térmico. Por entonces en el sur todos éramos unos flojos que vivíamos agotados, hasta que los grados de rotación de la Tierra cambiaron lo mínimo para poder plantaros los 39º medio normales con los que convivimos el resto de mortales de Despeñaperros pabajo. Desde ese entonces algún gilipollas en la redacción de algún medio de comunicación se tuvo que inventar un término para diferenciar el agotamiento capitalino del de los provincianos y así nació la gilipollez del estrés térmico. De igual forma que en Madrid entendéis de atascos, en el sur entendemos de calor. A cada cosa su lugar. Y hoy os vengo a hablar justo de eso. No del estrés térmico, sino de un nuevo término que he acuñado este verano y que estoy convencido que va a ponerse de moda en menos de tres años. Puede que no con el mismo término, pero si viniendo a desarrollar la misma idea.

3/7/25

Concha Velasco y el Principio de Igualdad de Armas

El verano está siendo igual de caluroso que todos los años, pero sales a la calle y no paras de escuchar que el calor que está haciendo estos días no lo ha hecho nunca. El año pasado todos decían lo mismo. Y no dudéis que el año que viene también lo sigan diciendo. El ser humano es así. Fácilmente manipulable incluso en situaciones que él mismo es capaz de sentir en su propio cuerpo. Y esto lo extrapolas a interrogantes más complejos ya te puedes imaginar cómo podemos acabar. En fin. No tenemos remedio.

23/6/25

Iusracionalismo y Derechos Humanos

Esta noche hace calor, pero no del que agobia, sino del que acompaña. Calor de calle tranquila, de farolas amarillas, de esas antiguas de las que ya quedan pocas. Noches de esas en las que uno empieza pensando en una cosa y termina con otra distinta entre las manos sin darse cuenta. Venía con la intención de ponerme con una película tras terminar unas cosillas, y aquí estoy, dándole vueltas a la vida como quien se sube a una noria solo por las vistas. Así somos los que no tenemos jefe en la cabeza; lo mismo nos calentamos por una tontería que nos ponemos filosóficos antes de acabarnos el yogur de coco.

29/4/25

Todo es mentira

Tenemos el Gobierno más sencillo de entender. De todo lo que digan, pasará justo lo contrario. Si en una semana tuviésemos una comparecencia para decirnos que no vamos a tener restricciones de agua, ya sabéis lo que tenéis que hacer.

17/3/25

Vengo de echar el Euromillones

Y te voy a contar porqué, aunque seguramente pienses que vengo de hacerlo por el tan llamativo bote de 176 millones de euros. Podría soltarte aquí una monserga sobre todo aquello de que el dinero no es lo importante, pero no voy a negarte el hecho de que es una motivación extra imaginarte siendo poseedor de tan inmensurable premio. Pero independientemente de la cuantía económica, hoy vengo a darte algo de lo que muchas veces te has quejado. Suelo pasarme por este amable y único rincón de Internet para ser vuestro analista de cabecera, pero más de una vez me habéis dicho que queréis saber más de mí. Sé que os haría muy felices a todos que me abriese un canal de Youtube y os mostrase un house tour al completo, con mi cocina, mi salón, mi cuarto y con todo aquello que guardo en mis cajones, pero en vez de semejante inquietud os voy a dar algo todavía más profundo. Hoy os voy a abrir mi alma.

26/2/25

USAID: El Caballo de Troya de la Geopolítica

Cuando escuchamos el nombre USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), nos vienen a la mente imágenes de ayuda humanitaria, proyectos de educación en comunidades empobrecidas y campañas de salud en el tercer mundo. Es decir, la típica narrativa de un Occidente altruista, entregado a la noble tarea de salvar al planeta. Pero si rascamos un poco más allá de la propaganda oficial, descubrimos una verdad incómoda: USAID no es una agencia de caridad, sino un instrumento geopolítico cuidadosamente diseñado para expandir la influencia de Estados Unidos bajo la fachada del desarrollo.

5/1/25

Lalachus, Alfonso XIII y el Sagrado Corazón de Jesús

En abril de 1931, tras las elecciones municipales que dieron la victoria a los republicanos en las principales ciudades de España, Alfonso XIII comprendió que había perdido el respaldo popular y tomó la decisión voluntaria de marcharse al exilio para evitar un derramamiento de sangre. Este cambio político tan repentino que a cualquiera le podría parecer sorprendente, a quien menos le llamó la atención fue al propio Alfonso XIII.

3/12/24

Separar el grano de la paja

Llevo un tiempo dándole vueltas y creo que el hecho de que vaya a finalizar el año me viene bien para dejarte por aquí una reflexión personal. No sé si casi a modo de consejo. Un consejo que por otra parte nadie ha pedido y que muy posiblemente tampoco nadie necesite. Pero bueno, un consejo al fin y al cabo, por aquello de aportar algo positivo más cercano y productivo, que todo el restante sobre lo que suelo escribir.

26/11/24

La intrahistoria oculta del nuevo retrato de Felipe VI y la Reina Leitizia

No hay que ser crítico de arte para saber que el nuevo retrato que ha presentado Casa Real es tremendante horrible. Una imagen sin sentido de composición, sin respeto a las líneas, que muestra a un rey oculto en entre penumbras y una reina empoderada vestida de Balenciaga que bien podría protagonizar la portada de Vogue. La autora es Annie Leibovitz y ha costado la friolera de 137.000€.

18/9/24

Puede que me esté volviendo esquizofrénico

El otro día leí que Israel había estado explotando a distancia distintos aparatos electrónicos como buscas, teléfonos móviles y walkie talkies para acabar con la vida de militares de Hezbollah. Si esta noticia te hubiese llegado hace tan solo diez o quince años hubieses pensando que era ciencia ficción. De la misma manera que hace diez o quince años ya se hablaba de la guerra climática, de la provocación de sequías o de inundaciones, pero a todo el mundo le parecía mentira. Lo que ayer era un bulo de esos que dicen ahora, mañana será un documental de Netflix. La aceptación o no depende de cómo transcurra el tiempo. Y el tiempo ha dicho que ya era momento de creerse esta noticia. Así que yo ahora te vengo a adelantar otra. Otra que ahora mismo no se la va a creer nadie.

5/8/24

Aquel proyecto que Netflix me quiso comprar

Hará como cuatro años que un usuario se puso en contacto conmigo. Tuvieron que ser cuatro años porque recuerdo que era época covidiana. No es algo que, al menos con calidad, ocurra con frecuencia. La gente es muy dada a saludar, a felicitarte de vez cuando o a decirte que todo está chido, pero profundizar, lo que se dice profundizar, se profundiza poco. Aunque esta vez fue diferente. Y os lo quiero contar.

25/7/24

La inmigración ilegal de Internet

Me encantaría dinamitar Internet. Y cuando digo me encantaría es que me encantaría que ocurriese, no hacerlo yo, no porque no quisiera hacerlo, sino porque no soy nadie para llevarlo a cabo. Y os quiero explicar las razones que me llevan a pensarlo.

21/7/24

Dictatorizar Internet

Hoy es una de esas buenas noches de verano para darle a la cabeza junto a un helado y empezar a filosofar sobre lo divino y lo humano de este mundo hasta ahora maravilloso al que solemos llamar Internet. Veréis, para tu prima que está todo el día comentando enlaces de noticias de periódicos en Facebook puede que Internet sea un mero entretenimiento, como bien lo podría ser la novela de la tarde, ir a la peluquería o pagar el gimnasio para no ir, pero para otros, para mí, Internet es una segunda casa. Y lo digo de corazón, sin florituras literarias ni licencias poéticas. Mi puta casa.
14.21 © , Contenido Original