miércoles, 2 de diciembre de 2020

La siempre decepcionante política

Hay una cosa que no debes olvidar jamás, una verdad absoluta que te acompañará durante toda tu vida y que cuanto más la recuerdes más te mantendrá unida a la pragmática realidad. No esperes la llegada de ningún mesías bajo las siglas y el color de un nuevo o antiguo partido político. Nadie va a hacer nada por ti ni por los tuyos. Si alguna vez una decisión pública te ha mejorado la vida lo más mínimo es sencillamente porque sus interés han pasado a ser levemente coincidentes con una muy pequeña parte de los tuyos. La realidad de todo este circo es que la política siempre decepciona. Recuérdalo. La política no deja de ser una decepción constante.

Con todo esto lo único que os quiero señalar es el pragmatismo de vuestro día a día, que muy posiblemente poco o nada tenga que ver con la realidad de lo que estamos viviendo y viviremos. Me explico. Que la política sea una decepción viene a demostrar que el resultado vencedor de las políticas que se toman tiende a llevar a esa decepción, algo que absolutamente nada tendría que ver con que el intento de otros actores, ya sean gubernamentales o no, por cambiar el fatídico rumbo actual de las cosas mostrándonos un atisbo de luz de todo lo que nos tapa el telón de esta función de teatro, a la que a mi personalmente me gusta llamar niebla.

Os podría poner varios ejemplos. Que finalmente Joe Biden terminase siendo Presidente de USA no le quitaría ni un ápice a la verdad del fraude electoral, el mismo que muy posiblemente ya hayan vivido todos los países que en su momento se dejaron implementar la dudosa tecnología de Scylt. De igual modo, que el PP de Rajoy no abriese la boca sobre la realidad del 11M tras su años de Gobierno después del asalto político del PSOE de Zapatero, no vendría a cambiar absolutamente nada sobre la realidad objetiva de aquellos atentados, por mucho que la gran mayoría de la población no tenga interés ninguno en conocerla. A esto es a lo que me refiero con la pragmática decepción. Sería como decir que siempre ganan los mismos.

Ibarra afirma que llamó a Aznar tras el 11-M para darle información que no aceptó

Este mismo modelo siempre se repite y se repetirá por una cuestión estructural, porque los encargados del propio diseño de la política favorecieron esa misma arquitectura para proteger sus propios privilegios que a su vez le son otorgados por el mismo sistema que otros anteriores a ellos diseñaron. Es una retroalimentación perfecta, una especie de máquina de movimiento perpetuo a la que el ciudadano medio solamente podría acceder pagando el peaje de la corruptibilidad. Lo que he aprendido con el paso de los años es que si un ciudadano puede ser corrupto todavía lo pueden ser más un grupo de estos mismos ciudadanos. La política nace de un interés común y sesgado, de una idea prácticamente fija, de unos estatutos, de un proyecto y sobre todo de una financiación. La política nace con la intención de revertir un orden ya previamente establecido por otros que se posicionaron antes que tú, otros que a su vez también formaron un grupo con intereses comunes y sesgados, que firmaron unos estatutos y que al igual que todos también buscaron financiación.

Villarejo pide protección para su familia por sus revelaciones del 11-M sobre Francia y Marruecos

¿Si todos los sindicatos nacionales buscan el bien laboral del trabajador y existe una ley laboral general, por qué existen tantos sindicatos nacionales? ¿Por qué no existe un solo sindicato nacional con más fuerza, ajeno al Gobierno y una construcción de diferentes ramas para las legislaciones laborales más específicas? ¿Por qué existe una pluralidad de colores en un ámbito que debería ser único, como son los derechos laborales de todos los trabajadores? De igual manera, ¿por qué existe más de una asociación de víctimas del terrorismo? ¿Por qué cada una de ellas está ligada a un diferente partido político? ¿Acaso los asesinados por terrorismo se clasifican según a quién votasen?. Todo esto respondería al párrafo anterior. La política nace con el único interés de revertir el orden previamente establecido para venir haciendo lo mismo que ellos venían criticando. Todo esto se entiende mucho mejor con un ejemplo práctico. Hay noticias que cobran mucho más sentido si se presentan en una cronología.

Ocho ayuntamientos del PSOE financiarán a la asociación de Pilar Manjón

La AVT pide que se vuelva a investigar desde el principio el 11-M

Pilar Manjón se niega a que se reinvestigue el 11-M

Pilar Manjón renuncia a actuar contra el juez Bermúdez

Manjón lamenta que el comunicado de las víctimas no haya sido "plural" al quedar excluidas algunas asociaciones

La asociación minoritaria de víctimas del 11-M se lleva el grueso de las ayudas

La asociación de Manjón pide subvención a la Comunidad por primera vez

La asociación mayoritaria de víctimas respalda la manifestación

La asociación de víctimas mayoritaria estará en la cabeza de la pancarta el 11-M

En este rincón pocas veces os he venido a adelantar la realidad pragmática de la política, entre otras cosas porque esa realidad es siempre la misma, la oficial, la de los medios de comunicación. Lo único interesante de la política es su trastienda, lo que esconde el telón de la obra de teatro, lo que no te deja ver la niebla. Más allá de lo que ocurra en el mundo en los tres próximos meses, más allá de la realidad pragmática que nos toque vivir, espero que siempre mantengáis la vista atenta a las manos del prestidigitador que juega con nuestros sentidos. 

 EL PRESTIDIGITADOR

EL TRUCO A LA VISTA

Por muy alucinante que nos parezca el truco de magia no debemos olvidar jamás que detrás hay una realidad que se nos oculta, por mucho que el público lo tape todo con aplausos mientras el mago recoge sus cosas y se marcha.

lunes, 9 de noviembre de 2020

El fraude electoral que ya os adelanté

Hace ya siete meses os dejé esta siguiente entrada que iré actualizando cada cierto tiempo cuando considere tener algo interesante que aportar. Como digo en ella, querido lector, nadie podrá venir a decirte que nadie supo verlo. Ninguna sociedad en la historia de la humanidad fue consciente de manera generalizada de los cambios a los que la estaban sometiendo. Cada vez que te haya dado por leer un giro de guion en un libro de historia debes saber que el propio pueblo siempre hablaba de los cambios a futuro, como si nada de lo que estuviese ocurriendo alterase radicalmente su propio presente.

SCYTL O CÓMO INSPIRAR UNA DICTADURA TECNOLÓGICA

domingo, 1 de noviembre de 2020

Cuando Donald Trump vuelva a ganar las elecciones

Hoy me apetece hacer una ejercicio de prospección sociopolítica, al menos con la idea de destruir la gran mentira de los que nunca paran de repetir aquello de que nadie podía preverlo, cuando la mierda, ahora sí, les empiece a llegar a la altura de las cejas. Hoy más que a especular vengo a avisaros, con el único interés de que nada os pillé por sorpresa y asumiendo en todo momento la imposibilidad de luchar contra el sistema, buscar al menos la postura más cómoda para este largo viaje que nos espera. Por mí parte, antes de este nuevo confinamiento lo que he hecho con más celeridad es ir a comprar pijamas, luego ya pasé a Decathlon para sumar más posibilidades de ejercicio en casa y por último pero no menos importante, adquirir un buen router para olvidarme de la mierda que montan los proveedores de servicios. Lo único que me faltaría ya sería quedarme sin Internet. Hasta ahora la única realidad objetiva que hemos venido viviendo desde hace nueve meses es la siguiente:

  1. Nadie ha aislado hasta ahora el COVID-19.
  2.  La única manera de hacer una relación directa entre una muerte y sus causas son las autopsias, las mismas que se prohibieron.
  3. Hasta que el INE no publique el número total de defunciones no podremos saber si esta crisis sanitaria ha sido realmente extraordinaria o responde a un promedio común anual.

Fuera de esto, todo lo que te cuenten, tiene las mismas posibilidades de ser mentira o de ser verdad. Para todo lo demás os vuelvo a dejar esta entrada.

LA ÚNICA VERDAD DEL CORONAVIRUS QUE NOS VAS A CONOCER


Creo que Donald Trump va a arrasar en las elecciones, entre otras cosas porque creo que es un presidente maravilloso por amplísimas razones que no voy a mostrar ahora y así además creo que lo entiende la gran mayoría de ciudadanos estadounidenses. Fuera de ello creo que Donald Trump volverá a ganar las elecciones siempre y cuando se siga manteniendo el voto presencial, ya que el sistema no presencialista electoral está dominado enteramente por la Administración Clinton, hecho que tampoco voy a venir hoy aquí a explicar.

Cuando hablo de Administración Clinton no hablo del Partido Demócrata. Si a día de hoy Jonh F. Kennedy se presentase a las elecciones lo haría en el mismo partido que Donald Trump, fuese el que fuese de ambos. Y eso es algo que tampoco voy a explicar hoy. Lo único que tenéis que aprender a diferenciar de todo esto es entre un católico y un masón metido a falso católico. No hay más. Olvidaos de etiquetas. Dejad a un lado la izquierda y la derecha, los demócratas o los republicanos. Toda esa manera de clasificar está fabricada solo y exclusivamente para personas con pocas capacidades cognitivas. La ideología es el armazón con el que se construyen los mediocres.

Así están las encuestas en Estados Unidos: ¿Quién va ganando las elecciones?

El COVID-19 en todo este ejercicio de ingeniería social solamente ha sido la herramienta para doblegar la voluntad del vulgo, más que para iniciar una nueva dictadura, llegar a inspirarla entre sus siervos. El rebaño necesita de un pastor al igual que un buen perro siempre va buscando amo. Con Trump o sin él la estrategia covidiana sólo atenderá a los beneficios de este Nuevo Orden Mundial en el que vivimos, insuflando en su tiempo y forma el aire necesario para generar cualquier revuelta que les favorezca. De ahí que no encuentres a ningún influencer pidiendo justicia para esos cristianos decapitados en Niza, los mismos que se arrodillaron por la muerte de George Floyd, un delincuente común con el que ninguno de ellos querría compartir rellano.

10/26 Exclusive! Who is in the photo with Hunter Biden?

Las televisiones y los medios en España parece que ya celebran la victoria de Biden, aunque ninguno hable sobre cuál es el interés de la filtración de China de las fotos de su hijo, Hunter Biden, y la posibilidad de que quien compartiese cama con él fuese precisamente la hija de Obama, entre otras. Imaginaos por curiosidad qué hubiese ocurrido en los medios si ese escándalo afectase a uno de los familiares de Trump. Qué podrían llegar a publicar los mismos que insinuaron que el matrimonio Trump-Melania provenía del tráfico de mujeres de Epstein.

El escándalo con menores de Epstein amenaza a Trump: fue quien le presentó a Melania



Lo que os vengo a decir que es si gana Trump tendremos COVID-19 para generar revueltas, pero si ganase Biden, algo que no va a ocurrir, tendríamos COVID-19 pero del bueno, del que te saluda por las mañanas y te da los buenos días con una sonrisa y te sube la mejor foto a Instagram de un café de Starbucks. Es decir, vendría a ocurrir con el coronavirus lo mismo que está pasando en España con las fronteras, los inmigrantes, los desahucios, los asesinatos por VioGen, los sindicatos, las huelgas, las kellys, los ryders, los manteros o el fútbol femenino desde que gobierna PSOE y Unidas Podemos, que parece que no existan, que de pronto han desaparecido y no sabe si realmente han dejado de tener problemas sociales o es que se han tomado un descanso para no reivindicarlos desde que Pedro Sánchez ganó la moción de censura, meses atrás de cuando ganó las elecciones y otros meses más atrás de cuando España se vio sometida oficialmente a ser el laboratorio social de esta Nueva Guerra Mundial que sin duda alguna quien la ha ganado es China.


Lo de la conquista silenciosa lo veníamos diciendo hace quince años de cachondeo con el tema de las tiendas, pero creo que a estas alturas la broma ya ha dejado de tener gracia. Lo bueno es que si tenemos que elegir entre China o la vuelta de Boabdil lo mejor sería abrirle las puertas al califato. Realmente el cristianismo nos dio de lado hace cincuenta años y no neguemos lo divertido que será ver como el feminismo intenta explicarle sus postulados neomarxistas al bueno de Mohamed. Como de esta no nos salva ni Dios lo que España realmente necesita es una torera musulmana, a ver de qué lado se posiciona cada lobby pidiendo pan. 

Ahora si no te importa, vuelve arriba y mira la primera foto, que no deja de ser la misma que te muestro aquí, pero sin arboleda, sin niebla alguna, y ya que estás pregúntate porqué la tumba de J.F. Kennedy tiene precisamente forma de letra Q.


Puede que ahora te empiece a cuadrar un poco más toda esta historia de locos.

lunes, 26 de octubre de 2020

La otra cara de Q-Anon

La familia es algo que no se elige. Te toca. Ya de por sí nacer debería verse como ganar la lotería más improbable de todas, así que una vez que nos hemos llevado ese gran premio se vería hasta feo empezar con una queja. Por eso la familia es la que es, la que te toca. Y punto. Unos la tendrán de película, entrañable, y otros incluso aunque les cueste reconocerlo en voz alta, la tendrán para prenderle fuego. Lo bueno es que de ambas situaciones se pueden sacar lecciones impagables para la vida.

Siempre he dicho que uno de los mejores maestros con los que te puedes cruzar en la vida es con un yonki, un politoxicómano común que aun conserve la mínima lucidez suficiente entre sus particulares viajes como para mantener una conversación ordenada. No es algo común, pero si alguna vez por las razones que fuesen hubieseis tenido la posibilidad de conversar abiertamente con más de un politoxicómano seguramente habréis llegado a la misma conclusión que yo. Es muy complicado encontrar mejor maestro. Si sabes escuchar, algo que por otra parte también supone de duro entrenamiento, aprenderás todo lo que no tienes que hacer para llegar a donde ha llegado él. Reconocedme ahora al menos que eso sí que es una maravillosa lección.

Los maestros lo son porque enseñan caminos, no necesariamente porque los caminos que enseñen sean buenos. Un maestro es quien lo muestra y quien antes de que pudieses haber decidido si adentrarte o no en él te plasma las consecuencias marcadas en su propia alma, a modo de cicatrices que sin verse ya se ven de lejos. Un buen maestro es quien hace justamente eso, sin la intención de ser más influyente que lo que tú decidas que él sea. Un maestro de la vida lo es sin tan siquiera pretender serlo. Es así como se puede aprender tanto o más de lo malo que lo bueno, como el magnífico empuje que podría darte una familia infame para que escapando de ella llegases a formar justamente lo contrario de donde te criaste.

QAnon, Donald Trump y la lucha contra una red de pederastas

Al igual que en esto que os estoy contando, en la vida ocurre lo mismo en todas y cada una de las situaciones que podéis observar. Desde cómo cruzar correctamente un paso de cebra andando con un semáforo en rojo para peatones, hasta cómo negociar un alquiler de una vivienda para conseguir una rebaja considerable. Toda dualidad genera una lección siempre y cuando hayas conseguido entrenar tu capacidad para observarla. La diferencia entre el buen maestro y el mal maestro radica esencialmente en el que segundo pretende aleccionarte, intoxicarte, mentirte y engañarte con la idea de generar una especie de esclavo de su doctrina. No hay manera de combatirlo. El mal maestro siempre será un mal maestro, rodeado de otros malos maestros, con un jefe que es peor maestro que él. Ése es su único interés en la docencia, el de ser precisamente malo.

Creo que esta manera de pensar es la que me ha llevado a ser oyente de lo que odio, telespectador de lo que me hace vomitar y sobre todo lector de lo que más me crispa. Así es como me he pasado las horas escuchando a Julia Otero, viendo el telediario de Pedro Piqueras o como no, leyendo el diario Público. Aprendiendo, al fin y al cabo, de todos esos malos maestros. De estos tres, al igual que de un yonki o de un padre borracho, se puede conocer más sobre la realidad que buceando endogámicamente solo entre opiniones que refuercen nuestros prejuicios. A fin de cuentas no dejan de ser grandes maestros de malos caminos. Lo único importante aquí es el alumno.

Toda esta gran introducción viene porque el otro día me topé con una entrada de Informe Semanal en TVE, titulada "Q, conspiración en la red". Como todos los que conocéis este blog sabréis que entre estos post ya se vino hablando de Q-Anon cuando precisamente solo un par de locos conspiranoicos en España le prestábamos una seria atención desmenuzada. Ahora y sobre todo desde que Epstein fue TT en Twitter, parece que cualquier quinceañero ha sabido absorber la suficiente intoxicación informativa como para decirte que Donald Trump es un peligroso pedófilo.

Así que hoy toca, al contrario de lo que cualquier otro medio hiciese desde su propia casa, escuchar la postura justamente contraria. Hoy toca sin más fomentar la capacidad crítica del alumno al que con más o menos conocimiento le plantan a uno de esos malos maestros. Presten atención a este siguiente reportaje. Escuchen la versión justamente contraria a la que aquí hemos venido defendiendo durante años. Sin desmerecer a nadie de los que aparecen, sin desinformar, sin mentir, sin faltarle el respeto a nadie. Simplemente se lo dejo por aquí para que ustedes mismos saquen sus propias conclusiones. 

sábado, 10 de octubre de 2020

La magia negra es muy peligrosa, sobre todo si crees en ella

Sorprende la nula prospección que hay en relación a cualquier problema social al que nos podamos enfrentar. Existe una paradoja política que bien se podría haber titulado la de las manos quietas. Su consistencia se basa en no hacer absolutamente nada cuando tienes el problema delante. Lo primero que tienes que hacer es excusarte de que los datos te han llegado ahora y que era imposible prevenirlo, para más adelante ya habiendo reunido el conocimiento supuestamente necesario como para poder atajarlo decir que ya es demasiado tarde y que no se puede hacer nada. Este escenario, que a una gran mayoría en España le parece y le ha parecido plausible como un método válido de trabajo, es el que fomenta un grupo de mediocres que nunca habrían sido ni tan siquiera capaces de dirigir una reunión en su comunidad de vecinos.

Durante toda esta pelea de datos engordados por supuestos sanitarios expertos entrevistados que resultaron siempre ser militantes del mismo partido político, existe tras esa niebla que han sabido crear una realidad que nos afectará a todos en menos de una década, ocurra lo que ocurra y hagan lo que hagan. El apocalipsis psicológico ha sido coreografiado para que lo sufra el laboratorio masónico que es nuestro amado país, España.


En Sudamérica habitan numerosas tribus perdidas por el Amazonas, al igual que en África o en la India. La gran mayoría de ellas viven del cuento de creerse todavía indígenas tradicionales, lo mismo que los indios americanos. Aunque los veas con taparrabos y debajo de una choza muchos de ellos reciben grandes sumas de dinero por parte de la industria maderera y del petróleo. Al igual que al resto de seres humanos les mantienen callados mientras explotan sus tierras para que luego doce imbéciles de Greenpeace, a los que también les pagan los mismos, se vayan de aventura costeada interpretando una legítima protesta. Aun así, de entre todo este circo, existe todavía alguna tribu realmente independiente del mundo civilizado, los mismos que si viesen una máquina de cortar árboles pensarían que son extraterrestres que han llegado a sus tierras.

Investigadores como Carlos Junquera entre otros, pasaron hasta once años conviviendo con tribus como los Harakmbet donde aprendieron la realidad del chamanismo dentro de su cultura, bastante más allá de todas las parafernalias que hayamos podido ver en el cine. En estas tribus realmente alejadas de toda civilización el chamán no es un cuento para atraer turistas, sino una divinidad capaz de conectar el mundo que ellos conocen con el más allá. Es su religión, su manera de entender la vida y enlazarla con todo aquello que pueda escaparles a la razón.

Las investigaciones concluyeron varias cosas: la primera de ellas es que los estados de trance que vivían los pacientes ante una sesión de chamanismo estaban bastante relacionados con alucinógenos que ellos mismos consumían de su propia botánica nativa; la segunda vino a ratificar el inmenso poder la psicología humana. Y en esta justamente me quiero centrar hoy.


Este tipo de tribus suelen tener en común el tratamiento de la enfermedad. Ellos no la entienden sin relacionarla con el mundo espiritual. Los síntomas de una enfermedad llevan a la búsqueda de una botánica concreta, al igual que nosotros iríamos a la farmacia con una receta pidiendo antibióticos de algún tipo. De esta manera, las plantas realmente no son consideradas plantas sino espíritus capaces de atajar la salida del demonio que llevarían dentro, es decir, de la enfermedad.

Los mismos investigadores pudieron comprobar que ciertos alcaloides de estas plantas tenían capacidades curativas. En la civilización seguimos conociendo las bondades de las infusiones, pero el avance de la medicina y de los laboratorios ha terminado por empujar la botánica a lo que conocemos como remedios caseros. Ellos, alejados de una vida de sobrealimentación, radiaciones, holgazanería y químicos alimenticios solían superar perfectamente la gran mayoría de sus dolencias y enfermedades gracias a las manos y los ungüentos del chamán, al igual que nosotros nos tomaríamos un ibuprofreno tras una leve torcedura de tobillo. Científicamente ninguno estaba más capacitado como para curar un cólico, que por otra parte no es ninguna tontería alejado de toda civilización. Lo que os quiero decir es que no penséis que eran capaces de curar un cáncer o reducir un tumor, entre otras cosas porque eran situaciones que no llegaron a verse jamás.

Una tarde hubo un importante revuelo en el poblado. Se notaba la tensión y todos estaban a la espera de la decisión del chamán. Una mujer de quince años, madre de dos hijos, fue apartada del grupo, aislada en la peor choza de todas. Todos estaban asustados. La humillaban y señalaban. Le aplaudían a un ritmo que para ellos significaba desprecio. El investigador fue a verla. Nada que temer. La mujer tenía psoriasis, más llamativa si cabe siendo blanquecina en una piel bastante morena. El chamán se acercó a ella y la maldijo a gritos a la escucha de todo el poblado. Para ellos no existía cura para la psoriasis. Esas manchas eran el resultado de un demonio que le quemaba por dentro queriendo salir de su cuerpo. Fue así como ella pasó a ser un peligro para el resto de la supervivencia del poblado.

La mantuvieron confinada, como a una apestada. Le daban de comer y de beber. El chamán se pasaba a verla cada luna llena. La observaba y viendo que las manchas no desaparecían, la volvía a maldecir. Ella no pudo ver más a su familia. No pudo abrazar a sus hijos. No disfrutó de las noches en el fuego. No comió la caza en compañía. Ella no trabajó más. No ayudó a construir. No la dejaron ir a por agua al pozo. El aislamiento en esa choza de paja le afecto tanto que su aspecto empeoraba con cada visita del chamán. El demonio que nunca tuvo dentro la consumía. Se le cayó el pelo. Le originó un tick en el párpado. Empezó a gritar como único consuelo. Se autolesionó. Todo ello no hizo más que reforzarle al resto lo peligroso que era tenerla cerca. A los tres meses falleció. Había dejado de comer. Depresiva y aislada. El día que ya por fin dejó de gritar el pueblo celebró una fiesta alrededor del fuego purificador. Ellos pensaban que entre todos le había ganado la batalla al demonio. Ella solamente tenía psoriasis.

Lo importante de esto es abandonar de vez en cuando el espacio físico del problema para abordar el laberinto psicológico al que nos quieren someter. El juego aquí está en llegar a vislumbrar en nuestra civilización quién hace de chamán y quién tendrá psoriasis dentro de diez años. Lo único que se puede sacar en claro de todo esto es que el pueblo lo formamos los mismos de siempre. Llegados aquí y tras leerlo todo volved arriba y dadle otra vez al play al vídeo de la niña. Ahora lo único que nos queda es esperar que pasen las lunas, hasta que cumplamos otros diez años más. Quien llegue.