Durante siglos Occidente vivió bajo una idea que hoy parece casi obscena por su sencillez. No todo aquello que podía hacerse debía hacerse. Existían límites que no dependían del Código Penal, de una encuesta, de una tendencia cultural o de la aprobación de una mayoría parlamentaria. Había cosas que podían ser legales y continuar estando mal, del mismo modo que existían conductas capaces de proporcionar placer, dinero o prestigio y seguir siendo indignas. A ese sistema de límites podemos llamarlo cristianismo, tradición, moral natural o simplemente la certeza de que el hombre necesitaba algo colocado por encima de sus propios deseos para impedir que cada deseo terminara convirtiéndose en un derecho. No pretendo con ello dibujar una Edad Media de vidrieras, madres sonrientes y campesinos rezando alrededor de una chimenea, porque las sociedades cristianas conocieron la violencia, la hipocresía, la prostitución, la corrupción, el adulterio, la explotación y prácticamente todos los pecados que después hemos intentado atribuir a la modernidad. La diferencia no estaba en que el pecado no existiera. Estaba en que todavía recibía el nombre de pecado.
31/7/26
La guerra que a nadie le parece una guerra
Hace años leí un documento de treinta y dos páginas titulado Marruecos, el Estrecho de Gibraltar y la Amenaza Militar sobre España. Lo leí, como os digo, en su momento. Tomé unas notas, como suelo hacer cada vez que leo algo interesante. Las archivé. Y como casi siempre, me olvidé de ellas. Hasta ayer. Hasta justamente ayer. Cuando nuevamente Marruecos decidió invadir nuevamente España.
25/6/26
La inflación del mérito
No sé exactamente cuándo ocurrió. Supongo que sucedió de la misma forma en la que suceden casi todas las transformaciones profundas de una sociedad, sin que nadie sea capaz de señalar el momento exacto en el que la frontera fue cruzada. Un día las graduaciones universitarias eran una ceremonia reservada para quienes habían atravesado años de estudio, exámenes, sacrificios y renuncias, y al siguiente descubrimos que también existían graduaciones de guardería, graduaciones de primaria, graduaciones de secundaria y, probablemente, si seguimos avanzando por esta pendiente, terminaremos organizando actos solemnes para celebrar que un niño ha aprendido a atarse los cordones o ha conseguido terminar un cuaderno de caligrafía sin salirse demasiado de las líneas.
31/5/26
La Santa Biblia que nunca te tradujeron
Hay cosas que cuando las descubres no puedes dejar de verlas. Como cuando alguien te señala la luna y a partir de entonces siempre la buscas. Esto que te voy a contar hoy es de ese tipo de cosas. No te va a hacer menos creyente si lo eres, ni más si no lo eres. Pero sí te va a hacer más libre. Y eso, en el mundo en el que vivimos, ya es bastante.
24/5/26
Lo mejor que le puede pasar a Zapatero es que el PP gane las elecciones
La política tiene algo de incendio forestal. No siempre sobrevive el más fuerte. A veces sobrevive el que consigue dejar de arder antes de que el viento cambie de dirección. Hay algo profundamente paradójico en el momento político actual. Mucha gente cree que lo mejor que le puede pasar al entorno político de la izquierda es volver a ganar las elecciones. Más tiempo. Más poder. Más capacidad para ordenar el relato. Pero quizá la realidad sea bastante más incómoda.