martes, 1 de octubre de 2019

La nueva religión del Cambio Climático

Quedarán pocos lugares en Internet donde las razones de entrar a leer algo no sean precisamente la de querer reafirmar tus propios prejuicios. Mi ilustre club de lectores conoce sobremanera porqué de vez en cuando empiezo a mimar el teclado con el cariño de un pianista. Todo esto no es más que la mezcla homogénea entre luz y entretenimiento. Aprender desde la desidia es de las peores cosas que le puede pasar a un ser humano. De ahí que os invite nuevamente a disfrutar cómodamente de una nueva realidad aun más contestataria, que a fin de cuentas no cambiará nada, más allá de haceros un poco más libres. Vamos a ello, pero antes de nada echen un vistazo al siguiente vídeo y comiencen a entender a qué nos enfrentamos.


Corría el año 2005 cuando una comisión en la Cámara de los Lores tomó la iniciativa de examinar la evidencia del anteriormente llamado calentamiento global. Hasta entonces nunca desde las políticas públicas se había prestado interés por el tema. Fue Lord Lawson de Bably el primer político en destinar una partida presupuestaria para la construcción de informe de base científica que pudiese respaldar todo aquello que se venía escuchando. El resultado dio a conocer la debilidad y la incertidumbre de los postulados científicos que hasta entonces se comenzaban a abanderar. Las conclusiones fueron desastrosas. La acción del hombre no venía a cambiar el desarrollo del clima. Hasta aquí la historia.



Veréis, a todos os sonarán conceptos como capa de ozono, gases invernadero, calentamiento global o cambio climático. Lo que muy pocos os planteáis es porqué desde la prensa y desde las publicaciones científicas se han ido elaborando diferentes nomenclaturas para venir hablando de lo mismo. Ahora es cuando toca un resumen real de la idea del concepto usado en la actualidad: Cambio Climático.


El Cambio Climático viene a desarrollar la idea de que nuestro planeta está sufriendo variaciones de temperatura por culpa de las emisiones elevadas de CO2 y que a su vez, esas emisiones son culpa de la acción del ser humano. Básicamente que la acción del hombre está cambiando el clima, con todo lo que estas variaciones conllevarían. He aquí la verdad incontestable de toda una comunidad sumida a una premisa a la que ningún defensor ha dedicado tiempo en comprobar. Si vas contra ella serás lapidado por toda la comunidad participativa, ya sean científicos, editores, periodistas y sobre todo políticos a través de sus asociaciones indirectas. Es decir, si te atreves simplemente a dudar de sus evidencias, eres un hereje, aunque seas Premio Nobel.



Como ya os he dicho, el Cambio Climático defiende que el CO2 que emitimos aumenta la temperatura de la tierra y esto es debido sobre todo al desarrollo industrial, al capitalismo. Nos encontramos aquí con el primer concepto marxista de la historia. Pero volvamos un poco atrás.

¿Quiénes son los encargados oficialmente de sentar las bases del Cambio Climático? Nada menos que el Panel Intergubernamental del Cambio Climático, conocidos como el IPCC, un órgano político de la ONU que respalda sus informes con la falsa aprobación de más de 2500 supuestos científicos, desarrollando conclusiones tales como que el desarrollo industrial debería ser frenado o al menos debería tomar nuevas iniciativas en lugares en vías de desarrollo, básicamente África. 

Continuando con la nomenclatura marxista, digamos que tras el siglo XIX el primer mundo vivió una revolución industrial donde clases privilegiadas pudieron tomar el control como propietarios del mayor boom económico hasta la fecha. Europa y Estados Unidos se industrializaba generando una cantidad insólita de puestos de trabajo y ofreciendo productos que cambiarían para siempre el día a día de todos los que lo consumiéramos. Siglos después, una vez consolidada esta estructura, se le piden a los países en vías de desarrollo que gasten mil veces más en algo que aporta diez mil veces menos, energías renovables. Aquí tenéis el primer interés geopolítico del Cambio Climático, evitar el desarrollo del tercer mundo.




La alarma del Cambio Climático se disfraza de ciencia, convirtiéndose en un principio político que no acepta debate. El mensaje que se lanza es el del miedo, acompañado de noticias apocalípticas con erróneas predicciones que asustan a los más débiles e ignorantes, pero que aun así calan en la sociedad por la importancia de pertenencia a un grupo y la inexistencia de independencia de campo. Si lo dice la prensa, si lo dice la radio, si lo dice la tele, si ese señor que ha salido con una bata blanca en una laboratorio lo defiende, será por algo. Nadie gasta tiempo en comprobar nada, a pesar de que los datos demuestran que el CO2 no cambia el clima, ni tampoco lo hace la mano del hombre. No dejéis de leer el siguiente link con las predicciones de los años 80 y 80.


Generalmente cuando se llega a este debate muchos de los defensores cegados de la teoría apocalíptica del Cambio Climático te pedirán lo que ellos jamás han sabido dar, los nombres, apellidos y profesiones de todos aquellos científicos que defienden la opción contestataria. Bueno, pues aquí os facilito toda una lista para que los nuevos meapilas del Cambio Climático dediquen tiempo a buscar en Internet sus currículos, sus publicaciones y las lapidaciones que han venido sufriendo, algo que tampoco harán, pues como todos sabemos, las religiones son cuestiones de fe. Especial atención al primero de todos.

Patrick Moore: Co-fundador de Greenpeace. 
Syun-Ichi Akasofu: profesor y director, del Centro Internacional de Investigación del Ártico. 
Tim Ball: Cabeza del Proyecto de Administración de los recursos Naturales 
Nigel Calder: editor de New Scientist de 1962 a 1966. 
John Christy: Profesor del Departamento de Ciencia Atmosférica en la Universidad de Alabama en Huntsville, Director del Centro Científico del Sistema Terrestre. 
Ian Clark: profesor en el departamento de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Ottawa. 
Piers Corbyn: pronosticador del tiempo británico, dueño de Weather Action, negocio encargado de hacer predicciones climáticas. 
Paul Driessen: autor de Eco-Imperialism: Green Power, Black Death. Eigil Friis-Christensen: director, del Centro Nacional Espacial y profesor adjunto de la Universidad de Copenhagen. 
Nigel Lawson: antiguo Ministro de Hacienda del Reino Unido. 
Richard Lindzen: profesor en el Departamento de Meteorología del Instituto Tecnológico de Massachusetts. 
Patrick Michaels: Profesor de Investigación del Departamento de Ciencias Ambientales en la Universidad de Virginia. 
Paul Reiter: profesor en el Departamento de Entomología Médica del Instituto Pasteur en París. 
Nir Shaviv: profesor en el Instituto de Física en la Universidad Hebrea de Jerusalén. 
James Shikwati: economista, autor, y Presidente Ejecutivo de The African Executive. 
Fred Singer: profesor emérito del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Virginia. Director del Servicio Nacional de Satélites Ambientales, Datos, e Información. 
Roy Spencer: Científico de Investigación de la Universidad de Alabama en Huntsville. 
Philip Stott: profesor emérito del Departamento de Biogeografía en la Universida de Londres. 
Bert Bolin: Profesor de meteorología en la Universidad de Estocolmo desde 1961a 1990.

Generar pánico te pone en la palestra. El miedo es un sentimiento tan válido como el amor o el odio para conseguir el propósito. Distorsionar la ciencia es la mejor manera que han encontrado para pelear las subvenciones. Decenas de miles de puestos de trabajos dependen en la actualidad del Cambio Climático, que a su vez se generó a través de un movimiento de freno anticapitalista, neocomunista y marxista. Fue el Caballo de Troya que encontraron para asaltar las instituciones y repartir el dinero público atrayendo nuevos miembros a una organización que vivía presupuestariamente muy por encima de lo que verdaderamente necesitaba. Con este superávit de dinero público se crearon los yacimientos de empleos que a su vez exigirían como requisitos titulaciones ad hoc, tales como Ciencias Ambientales y sus múltiples posgrados universitarios donde resulta imposible debatir sobre las nulas evidencias de las premisas del Cambio Climático. Todo ello vino tras la considerada como presentación popular de la Teoría del Calentamiento Global, bajo la tutela de Al Gore y sus kilómetros mostrando Power Points para salvar al mundo, otro gran gol de la Administración Clinton. No obstante, dejamos a un lado la parte política y adentrémonos algo en la ciencia.

Los científicos no paran de bombardearnos con el mensaje de que el CO2 producido por el ser humano es el culpable del calentamiento del planeta. Para aquellos que hayan gastado tiempo en buscarlo el CO2 no generado por el hombre, es decir, la gran mayoría del CO2 es el 0,054% de los gases que habitan en la atmósfera y el mayor crecimiento del mismo está recogido en los años 40, precisamente antes de la gran cima del desarrollismo industrial coincidiendo además con un periodo de temperaturas más bajas. Curioso, que el nivel más alto de CO2 lo tengamos registrado precisamente cuando la actividad industrial del ser humano ha sido infinitamente más baja que la actual y en periodos más fríos.

Si hacéis una simple búsqueda en Google de un gráfico sobre el registro de la temperatura en el siglo XX no vais a encontrar dos imágenes iguales. No existe consenso. Cada agencia, cada falsa revista científica, o cada organización ecologista muestra unos registros distintos. Ni capaces son de ponerse de acuerdo para mentirnos. Nos resultará imposible encontrar un registro real si queremos hacer la búsqueda desde Google. El 98% de la información que se nos presenta serán imágenes de periódicos digitales, algo que te hace recordar que las publicaciones en prensa son la nueva Biblia para los seguidores del Cambio Climático.


Esto podría venir a desmontar la idea de que el CO2 generado por el hombre aumenta la temperatura del planeta, pero para mucho será coincidencia y para otros será falso, así sin más, sin tan siquiera llegar a hacer una primera lectura de datos de las universidades encargadas de recopilar la temperatura en el Ártico, uno de los modelos oficiales para conocer cómo de cierto es el comportamiento de ese calentamiento global en los polos. Como podéis comprobar en el gráfico a cada era de calentamiento se le pretende asignar una razón humana, de ahí el Calentamiento Romano, Calentamiento Medieval y Calentamiento Actual. Es como si todas las subidas de temperaturas fuesen unidas a la acción del hombre en diferentes etapas. Como podéis observar además, el siglo XX se encuentra detallado y además falseado. Lo que nadie te ha contado es lo siguiente.

Más que la industria o la propia acción diaria del ser humano, existen realidades naturales que aportan más gigatoneladas de CO2 a la atmósfera. Y no, no hablo ahora de las vacas, que evidentemente la suma de sus gases supera con creces a los humanos. Hago referencia a los volcanes, a la totalidad de los animales, las bacterias, los vegetales muertos y como no, el mayor aportador de CO2 a la atmósfera, los océanos. Todo ello avalado por Carl Wunsh profesor de Oceanografía Física del Instituto de Tecnología de Massachusetts. Fue entonces cuando el planteamiento sobre el aporte real de CO2 a la atmósfera se transportó a otra perspectiva hasta entonces políticamente olvidada. Recordad que la idea principal es culpar a la acción del hombre.

Fue entonces cuando viajaron al pasado para intentar sacar una conclusión uniendo tablas de temperatura y de aumento o disminución de CO2, gracias entre otras ciencias a la geología, llegando a la conclusión de que ambas variables no tenían ninguna correlación, lo que sí era cierto es que el planeta variaba la temperatura en centenares de años siguiendo algún patrón que hasta ahora desconocían. La realidad fue que el CO2 lleva un desfase de 800 años aproximadamente con los cambios de temperatura, de ahí que movimiento las gráficas, ahora sí, la correlación era más que coincidente. Por lo tanto no era el CO2 el que aumentaba la temperatura del plantea, sino la temperatura del plantea la que aumentaba 800 después los niveles de CO2. Curioso. Y ahora, ¿por qué aumenta la temperatura del planeta, más con un desfase de 800 años cuando el ser humano no tenía poder ni desarrollo industrial? 

Esto lo explicó bastante claro el científico E.W Maunder, quien acuñó el término el Mínimo de Maunder para referirse al periodo entre 1645 y 1715 donde las manchas solares prácticamente desaparecieron, y gracias a ellas pudieron inferir ciclos de once años. Como es lógico el Mínimo de Maunder coincidió con la época más fría de la Pequeña Edad de Hielo debido a los mínimos niveles de radiación cósmica que el sol venía emitiendo. ¿Y qué vendría a explicar esto en la actualidad? Aquí es donde entra Piers Corbyn y su Teoría Solar para Predecir el Tiempo.

Piers Corbyn como reza en su Wikipedia es un meteorólogo, astrofísico y empresario inglés. Es dueño de WheaterAction y es el principal consultor de las estadísticas sobre apuestas climáticas. No sé si alguna vez habéis visto en Bwin que se apuesta sobre si nevará en Londres un día en concreto un junio. Él es el encargado de este tipo situaciones tan divertidas. En la cuestión climática lo importante es la predicción. De hecho cuando algunos de los modelos científicos sobre el clima falla en una de sus predicciones, lo correcto es tirar el modelo entero a la basura y no seguir trabajando con él, algo que nadie nos puede asegurar que ocurra. Piers Corbyn ha sido capaz de predecir con once meses de antelación importantes tormentas que activarían el protocolo de salvamento en una fecha determinada sobre una zona de expansión correcta y hasta la velocidad de los huracanes. Quien quiere tener información veraz sobre el clima tiene que llamar a su puerta y comprársela. Su fiabilidad viene gracias a sus conocimientos sobre la materia y un amplísimo campo de datos que empezó a recoger la temprana edad de quince años. Este ilustre genio fue quien dio nacimiento a la Teoría Solar para Predecir el Tiempo. En palabras del propio Piers Corbyn: "El calentamiento global no esta causado por la actividad del ser humano, sino por cambios cíclicos del sol, los ciclos de la tierra o la acción de rayos cósmicos. No es un fenómeno único en la historia y existen evidencias de que ya sucedió incluso antes de haberse iniciado la era industrial."

Para no seguir aburriendo mucho, tan solamente añadir que la actividad solar se mide por las manchas solares que generan imponentes campos magnéticos que años atrás se pensaban que estaban relacionados con mayor actividad solar. En la actualidad se conoce la correlación entre los rayos cósmicos y la formación de nubes, encargadas de enfriar el planeta. De esa manera a mayor actividad solar, mayor calentamiento. Lo complicado es calentar la totalidad del agua de los océanos para que estos generen elevados niveles de CO2 que suelten a la atmósfera, de ahí que esas emisiones empiecen a guardar relación a partir de 400 años después, cuando los niveles de CO2 emitidos comienzan a ser coincidentes con la alta actividad solar siglos atrás años atrás. Cuando haces coincidir las gráficas del últimos siglo ocurre lo siguiente:

Las conclusiones son más que claras. Sería el sol el culpable del calentamiento de nuestro planeta y no la acción del hombre. Ahora es cuando se podría probar perfectamente porqué ni una sola predicción científica ha sido correcta y sin embargo siguen trabajando con los mismos modelos sin llegar a descartar ninguno. No obstante es más rentable económicamente para el lobby crear una campaña anticapitalista, anticoches y antidesarrollo, porque es la manera que ellos creen de no ampliar la polarización de clases. La ideología está tan impregnada en el ADN que los movimientos activistas han llegado a pedir la prohibición total del cloro, con lo que ello supondría para la supervivencia humana. Las teorías marxistas ecológicas vienen a frenar el desarrollo industrial y la economía, más allá de importarles un pimiento nuestro planeta.

En Estados Unidos las subvenciones pasaron de 170 millones de dólares a más de 2000 millones. Esa es la única realidad no científica del Cambio Climático, por mucho que se demuestre que la actividad solar es la única culpable del calentamiento o enfriamiento de la tierra.


Este texto didáctico que recoge datos reales y que se aleja todo lo posible de cualquier documento científico no viene a cambiar nada, porque resulta imposible luchar contra la fe. Al igual que nadie acabará jamás con ninguna religión, a día de hoy resulta imposible luchar contra el Cambio Climático. Nadie te dará el micro necesario para desmentirlo, porque echar abajo el gran castillo de arena es mandar al paro a cientos de miles de personas que viven de la gran mentira de hacernos sentir culpables de algo de lo que no somos responsables. Duda siempre de todo aquello que no esté abierto a debate, consulta desde tu móvil los datos que nadie venga a demostrar y sobre todo pelea siempre por escapar del rebaño si sabes con detenimiento que no llevan rumbo alguno.

Vivimos en una supuesta sociedad que habla de tolerancia, que parece darte la palabra, que vive de recoger la defensa de derechos incluso inexistentes, pero que a la hora de la verdad te ata las manos y te silencia si te atreves a dudar de sus nuevos valores sagrados, el comunismo. En realidad, no hemos avanzado tanto. Posiblemente no hayamos avanzado nada.

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