jueves, 30 de abril de 2020

Lenguajes del Análisis y Flujos de Información

Llevaba demasiado tiempo dándole vueltas a una idea que me venía rondando la cabeza. Tenía apuntes encima de la mesa que configuraban un cierto orden, pero excepcionalmente decidí que esta entrada debería ir acompañada de una pequeña infografía con la suficiente capacidad como para enriquecer el texto.

Un Flujo de Información es todo aquella conexión que pretenda una intencionalidad comunicativa. Es algo que se da en el día a día de todos. Ocurre cuando dos personas se saluden en la calle de refilón, aunque solamente levantando un poco las cejas. Evidentemente no vamos a dedicar esta entrada a analizar las formas más livianas de comunicación concreta, sino que pretendo mostraros un esquema organizativo que venga a darle una explicación clara a todas las formas de comunicación difusa. Estos flujos cobran verdadera importancia cuando la intencionalidad lleva consigo un tipo de rédito, muy a pesar de que la gran mayoría de seres humanos no sean capaces de observarlo.

Los lenguajes como todos sabéis, al igual que los idiomas, necesitan de una formación para llegar a comprenderlos. Para cualquier español de a pie ver a un zulú pegando gritos es como intentar leer lo que pueda escribir un gato tras pisotear un teclado. Por mucho que quieras llegar a entenderlo existe una barrera formal que te impedirá llegar a la realidad. Conocer un idioma requiere de tiempo y dedicación. Con los Flujos de Información ocurre exactamente lo mismo. Llegar a entenderlos es obra de aprender a reconocer sus patrones y para llegar a este extremo resultan necesarios los mismos condicionantes que para llegar a dominar un idioma que no te sea nativo. Tiempo, formación y dedicación, son las variables que necesitamos trabajar para llegar a comprender el medio en el que vivimos.

Seguramente hasta aquí todo te esté pareciendo demasiado metafísico y muy posiblemente lo sea, al igual que lo es la intencionalidad comunicativa de cada Flujo de Información que nos hacen llegar. La única manera para mantener el orden social comunicativo clasificado es el siguiente esquema que os traigo. El humano es un ser social por naturaleza y eso conlleva la relación en menor o mayor medida con otros de nuestras misma especie. La gente nos habla, al igual que nos habla la publicidad, la prensa, los medios comunicación, las series o la televisión. Nos habla la naturaleza, los libros o el Estado. Nos habla nuestro cuerpo, nuestra familia o nuestros amigos. Nos habla la temperatura, los sentidos y la fe. Nos hablan los símbolos, los colores y la luces. Nos habla la vida y nos habla la muerte. Muy a pesar de que no queramos escuchar a cualquiera de ellos. Nos hablan tantos y con intencionales comunicativas tan diferentes que si no aprendemos a analizar cada Flujo de Información verdaderamente no estaremos entendiendo nada. 


El tiempo nos ha ido moldeando a través de la socialización de tal manera que aun teniendo al mismo zulú de antes hablándonos en un idioma que desconocemos, creemos llegar a entender lo que nos está diciendo, porque sencillamente todo el mundo se ha puesto de acuerdo en darle el mismo significado, independientemente de la intencionalidad comunicativa. Aquí es donde entra el Lenguaje del Análisis, unos escalonados niveles de conexión con el medio que nos ayudarán a comprender en qué frecuencia nos estamos moviendo, a cuáles ni llegan ni hemos podido llegar y sobre todo a ayudarnos a entender cuál es la verdadera intención comunicativa de quien tenemos delante, muy a pesar de que todos digan entender otra cosa bien distinta.

Estos lenguajes o níveles de análisis los represento como un corte transversal sobre la corteza terrestre que se iniciarían en la troposfera y finalizarían en la fondo marino, formando una programación cilíndrica similar a la del Pac-Man, donde al escaparte por abajo aparecías nuevamente por arriba. Cada nivel se encuentra influenciado por sus adyacentes, como si de un grafo saliese un vértice al que llegan dos lados, de cuyo nuevo vértice a su vez le llegan otros dos, el anterior y el siguiente.

Así es como el primer nivel INEXISTENTE estaría influenciado por el anterior, el TEOLÓGICO mal entendido y el siguiente, el IDEOLÓGICO. Este nivel, el INEXISTENTE, quedaría ejemplificado por la lista de palabras que acoge, tales como la Personalidad Social, la Hipoteca de Identidad, La TV ha dicho, o la Pertencia a un grupo, entre otras. Ese sería el modelo explicativo del esquema. Como ejemplo aquí tendríamos al ciudadano que necesita realmente la jornada de reflexión para decidir su voto justo un día antes, como si cuatro años de Gobierno no le hubiesen sido suficiente.

El lenguaje IDEOLÓGICO vendría a representar la burda pelea histórica entre izquierdas y derechas, donde siempre se da por hecho que una posición es mejor que la otra, sin llegar realmente a ningún planteamiento mayor. En estos dos primeros niveles es donde juega la política su baza en el 95% de los casos. Ellos son los que mueven molino. Aquí encontraríamos al ciudadano que no necesita para nada la jornada de reflexión para decidir su voto, puesto que su actitud depende únicamente del aspecto ideológico, más allá de que quede demostrado técnicamente una mala o buena gestión.

El tercer escalón abre el lenguaje FILOSÓFICO. Aquí entran las ramas como la axiología, las dudas, la razón o el empirismo, entre tantísimas otras. El humano empieza a ser consciente de él mismo y comienza a vislumbrar el mundo con la perspectiva suficiente como plantearse la existencia de otras cosas. Solamente desde esta posición es de donde puede nacer el crecimiento personal. Aun así, es simplemente el roce de la superficie.

El cuarto escalón es el lenguaje TÉCNICO. Para llegar a él necesitas vivir lo que yo llamo el nirvana ideológico. No hay manera de llegar a ser un científico de la realidad si no eres capaz de comprender que nadie con ninguna bandera vendrá a mejorarte la vida. Aquí es donde aprendes el verdadero significado del relativismo y comienzas a construir un discurso realmente cierto, porque más allá de los errores parciales que pudiésemos cometer todos, vives basándote en el argumento y la evidencia.

Continuarías con el lenguaje PSICOSOCIOLÓGICO. Cuando llegas a dominar cualquier campo técnico desarrollas la prospectiva, generando una capacidad como para prever las acciones futuras. Es como si llegases a comprender las ciencias sociales como si fuesen prácticamente exactas, asumiendo el coste futuro de que dos más dos siempre van a venir sumando cuatro, muy a pesar de que la gran mayoría sea incapaz de hacer esa relación directa, sobre todo aquellos que jamás han llegado a pasar ni tan siquiera la barrera de la duda razonable.

Finalmente el último nivel es el TEOLÓGICO. Este nivel te ayudará a comprender la construcción total del mundo en el que vives, no precisamente porque posiciones una postura creaccionista por encima del darwinismo, sino porque habiendo llegado hasta aquí habrás observado que las élites de poder, quienes realmente juegan con el mundo como si fuese su propio tablero de ajedrez, se rigen por sus creencias teológicas. Aquí lo importante no es pelear sobre la auténtica verdad, ni querer convencer a nadie de quién es el verdadero mesías. Es más, carece de importancia lo que tú mismo creas o dejes de creer, porque lo importante de trabajar este lenguaje es llegar a conocer las creencias de aquellas élites que decidirán por ti. Será la única manera de llegar a reducir el daño. Si por el contrario tu nivel teológico mal entendido goza de la única inquietud de querer demostrar tu supremacía religiosa y tus dogmas por encima de otros, aparecerás nuevamente por arriba en la casilla de inicio, vuelta de nuevo al nivel INEXISTENTE, con la única influencia de tus dogmas, a la espera de que el primer trilero de turno te cambio a tu Dios por su ideología. Y así sucesivamente, volvería la rueda nuevamente a correr.

La importancia de este esquema reside no solamente en teorizar con la realidad que sufren todos aquellos cuyo único interés es conocer el medio en el que viven, sino con saber identificar la intencionalidad comunicativa oculta, sobre todo cuando cualquier insider que nos hable, comience a mezclar niveles, lenguajes diferentes pretendiendo llevarte a la máxima confusión. Es como si el zulú cambiase rápidamente al español para terminar como empezó, con la única intención de hacerte creer que lo has entendido todo, cuando en realidad nadie ha entendido absolutamente nada.

No entendáis nunca este esquema como una teoría de supremacismo intelectual porque nada tiene que ver con ello. Es cierto que para llegar a comprender el nivel teológico es necesario pasar por todos los anteriores, pero esto no quiere decir que alguien que llegue a comprenderlo poseerá siempre mayor dominio que otro que no sobre un aspecto técnico, filosófico o ideológico. A modo de ejemplos, en este blog hemos desarrollado en la mayoría de textos un análisis que bailaría entre los técnico y lo psicosociológico. En Twitter o en los medios de comunicación podéis encontrar en su mayoría un análisis ideológico y en muchas ocasiones un lenguaje inexistente.

Es así como podréis encontrar a grandes economistas técnicos incapaces de ver las influencias de las élites ocultas de poder, políticos asombrosos fichados únicamente para trabajar el lenguaje ideológico, asociaciones corporativistas diseñadas para generar pertenencia a un grupo desde un análisis inexistente, obispos que parecen demonios incapaces de explicar el lenguaje teológico, o viejas beatas hipócritas influenciadas únicamente por dogmas quienes cambiaron la fe por estudios de género.

Cuando generalmente, querido lector, te quedas callado en una reunión muy a pesar de saber que conoces la auténtica realidad de lo que se está hablando en esa mesa es precisamente porque tú comprendes ese lenguaje de análisis superior a lo que los demás no han querido ni sabido llegar. Por eso es muy interesante cuando vas a iniciar una conversación o un debate llegar a identificar el lenguaje de análisis en el que las personas se encuentran, que nada vendría relacionado con ser más listo ni más inteligente que otros, sino simplemente con llegar a comunicarse en el mismo idioma. Esta es la única manera de que el Flujo de Información sea efectivo. Todo lo demás es mentira, manipulación o una absurda pérdida de tiempo.