martes, 13 de diciembre de 2016

José Mújica, de terrorista a Presidente de Uruguay

Pepé Mújica, como le gusta que le llamen, ha sido el Presidente de Uruguay de 2010 a 2015. Un actual referente para muchos, endiosado por el marketing milimetrado de Jordi Évole y sus cuatro marionetas amigas. Una especie de abuelito muy experimentado que te acaricia la oreja con populismos oportunistas para hacernos olvidar a todos su pasado como terrorista.



Durante la década de los años 60 comenzó a nacer el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, conocido coloquialmente como Tupamaros a secas. Una corriente ideológica de extrema izquierda, puramente marxista, influenciada y apoyada por el régimen cubano que se inició en el camino de una lucha armada, muy similar a lo que se terminó viviendo en España con GRAPO y ETA. Su objetivo no era otro que derrocar las instituciones democráticas que gobernaban en el país para imponer una dictadura similar a la cubana.

A mediamos de los 60 comenzaron los atracos a bancos, los robos de armamento y material policial como los uniformes para facilitarse con ellos futuras acciones. Los asaltos a camiones en las carreteras o las entradas en los almacenes de materiales. Todo ello con su correspondiente reguero de cadáveres de todos aquellos que se opusiesen a sus peripecias. Entre las más famosas se encuentran el incendio de General Motors tras las visita de Nelson Rockefeller, la irrupción en mirad de la narración de un partido de fútbol entre Nacional y Estudiantes de la Plata o el asalto al Casino de San Rafael donde se dice que se llevaron 70 millones de pesos.


La policía se vio desbordada y se obligó a la prensa a no sacar a relucir los actos terroristas, una de las claves del actual olvido. Mientras tanto el MLNT secuestraba y asesinaba a quienes ellos considerasen enemigos. Exactamente igual que hicieron años después Otegi y sus colegas. Un calco. En plena democracia.

Como ocurre siempre se siguió el guión de los indeseables y el MLNT formó su brazo político, excusando los asesinatos y buscando siempre las diferencias y el odio como arma arrojadiza. Mientras tanto las Fuerzas Armadas y Policiales de Uruguay en contraposición a tanta masacre indiscriminada formó los llamados Escuadrones de la Muerte, funcionarios a la caza de los Tupamaros, grosso modo, el GAL de Uruguay.

Al igual que con ETA, uno de los integrantes del MLNT, Amodio Pérez, denunció varias acciones ya que aquello no era lo que le habían contando en un principio y con su declaración se descubrió La Cárcel del Pueblo, donde mantenían secuestrados a maestros, abogados o diplomáticos.

El ejército descabezó el brazo guerrillero de la MLNT, pero el cáncer ya se había extendido al parlamento, al igual que con EH Bildu. Finalmente las Fuerzas Armadas dieron un Golpe de Estado el 27 de junio de 1973, prohibiendo los sindicatos y los partidos políticos. Comenzó con ello la dictadura hasta el año 1985. Mientras tanto la cúpula tupamara, entre ellos José Mújica, fueron retenidos como trofeos de guerra con orden de ejecución si la MLNT actuaba. Otros miembros consiguieron exiliarse. Jamás actuaron.

Los años pasaron y los militares cumplieron su promesa. De la MLNT no se supo nada y las cabezas pensantes y actuantes de la organización que estaban recluidos por las autoridades militares fueron liberados una vez entró la democracia. El brazo político de la MLNT resurgió, se dio un lavado de cara, se cambió de nombre y otra cosa quiso parecer, hasta que no necesitó financiarse de acciones ilegales, ya que ahora recibía el dinero del propio Parlamento, exactamente igual que en España. Y ahí apareció de nuevo José Mújica, para gobernar cinco años y darnos a todos una vez retirado lecciones no sólo de cómo hay que gobernar un país, sino de cómo hay que vivir la vida. El Otegi uruguayo o mejor dicho, Otegi el Mújica español.


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