jueves, 13 de diciembre de 2018

Suicide by Cop o por qué provocar que un policía te abata

También conocido como "copicide", el Suicide by Cop es un fenómeno tan creciente como desconocido, al menos en España, que ya ha plantado su primera intervención llamativa en la ciudad de Barcelona. El término es bastante intuitivo. Consiste sencillamente en provocar la reacción de un agente de la autoridad mediante una actitud altamente amenazante y provocadora poniendo en serio riesgo su vida o la de terceras personas con el único fin de que éste te termine abatiendo en el ejercicio legítimo de sus funciones. 


Este fenómeno tiene dos vías. La primera de ellas es la más conocida y no suele estar premeditada desde antes de la comisión del delito. Aquí nos encontraríamos con un delincuente que tras cometer su fechoría, tras la huida o sin ella, se termina viendo acorralado por las fuerzas del orden para terminar tomando la decisión de preferir morir antes que entregarse. Innumerables casos de ellos en los que el delincuente apunta incluso a los agentes con su arma sin munición con la única intención de que alguno de ellos acabe con su vida. La segunda posibilidad es la más llamativa, trabajada desde la premeditación directa y buscando en todo momento la comisión de la amenaza de muerte a un policía para provocarse la muerte.

Abdelouahab Taib se presentó el pasado 20 de agosto con un cuchillo en la comisaría de los Mossos d'Esquadra en Cornella para intentar degollar a un agente. En su casa había dejado varios escritos pidiéndole a Alá la bendición y las fuerzas para llevar el acto a cabo y que finalmente le acogiera en su seno. Taib, homosexual y sumergido en un proceso de divorcio, no pudo soportar el dolor de saber que su pareja varón le había sido infiel, al igual que le fue imposible llevar el peso del rechazo y la presión de su comunidad musulmana que para nada tolera este tipo de condiciones sexuales. La única salida que encontró fue la de morir como mueren los héroes en sus círculos, como un guerrero de la yihad.

El resultado social por lo general es un posicionamiento a favor del fallecido y el replanteamiento ignorante de cómo deben hacer uso de las armas de fuego los agentes de la autoridad por parte de los contertulios y twitteros más afamados del panorama nacional. Se tambalean los cimientos de la formación policial y militar cuando un agente con entrenado para tomar una decisión vital en cuestión de segundos, con el corazón a más de 180 pulsaciones, sin saber si va a volver a ver su familia, pero sobre todo, sin tener en cuenta lo que pueda luego llegar a opinar de ello Elisa Beni.
De todo esto se pretende vender la imagen de la facilidad de gallito, para después apoyar a la familia del fallecido para que inicie acciones legales en la búsqueda de una indemnización. Este siguiente artículo de PlayGround lo refleja a la perfección.


Os voy a dejar seleccionado sólo y exclusivamente el texto en negrita del mismo:

"Según su relato, Taib se acercó a la pecera con la excusa de querer realizar una consulta. El episodio acaba con Taib muerto en el suelo por tres disparos. Ha sido automáticamente tildado de ataque terrorista por los propios Mossos. El contexto en el que se produce, las pruebas recabadas por los agentes y los testimonios recogidos su intención no era matar a nadie más que a sí mismo. "Me voy, inshallá (si dios quiere), al gran sitio que está arriba". No tenía antecedentes ni en España ni en Argelia, donde había nacido. Si existe algún protocolo policial que indique cómo actuar en caso de que un individuo se acerque a un agente al grito de “Alá” y empuñando un cuchillo. ¿No es suficiente tener uno para, simplemente, cuando alguien entra en una comisaría con un cuchillo en la mano? No nombra a la yihad en su carta de despedida. Tampoco guardaba armas. Tampoco tenía contactos con radicalizados. Tampoco ISIS se ha atribuido su ataque a la comisaría. Buscar su muerte segura “suicidio por policía” ¿Tienen los Mossos el gatillo fácil? Según la versión de su exesposa, Taib habría usado la técnica conocida en EEUU como “suicidio por policía” o suicide by cop. Erró un tiro pero los tres restantes impactaron en un brazo, una pierna y su cabeza. ¿Era este último evitable? Su familia piensa que sí y por eso mismo se plantea denunciar a los Mossos por una “actuación negligente”. 

Lo más asombroso de todo es que ni tan siquiera señala la agresión con el cuchillo, además de que traduzcan como "si Dios quiere" en vez de "si Alá quiere". El verdadero problema de esta cuestión no es otro que la propia comunidad musulmana, capaz de presionar como en un caso de bullyng a un joven por su condición homosexual para terminar con su vida poniendo en riesgo la de otros tantos, buscando lavar su imagen con un atentado terrorista suicida.


La gran duda ahora es, ¿a quién beneficia este posicionamiento? Sencillamente a todos aquellos que quieran atacar a las instituciones oficiales con el interés que sea. La suerte es que esta vez la auténtica víctima pertenecía a un cuerpo autonómico y sobre todo, era mujer, algo que ha aplacado la maquinaria marxista.

La presión de la comunidad musulmana es tal que la única vía de escape que le deja a un homosexual es convertirse momentáneamente en un terrorista islámico para limpiar su imagen. Y yo me pregunto, ¿dónde estaba el colectivo LGTB? Se ve que les pilló muy ocupado con otros asuntos.

El Suicide by Cop es un fenómeno al alza y que continuará en tales términos a raíz de las grandes oleadas de inmigrantes ilegales de origen musulmán. Si queréis saber diferenciar las medias verdades de las grandes mentiras, preguntaos siempre sobre los posibles intereses de todos los que apoyen una causa similar. Al neocomunismo le interesa convertir cualquier actuación policial acogida a derecho en una cuestión racial. Son ellos una herramienta más para desmembrar a las instituciones oficiales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario