lunes, 26 de marzo de 2018

La sobreinformación criminal y el periodismo de los más gilipollas

Recuerdo hace años un programa de reportajes en Antena 3 que se llamaba "A Fondo". Comenzó como una crónica de sucesos y crímenes. Algo divertido para todos aquellos que siempre hemos mostrado especial atención por estas conductas humanas más que desviadas. Con el paso del tiempo el análisis de estas intervenciones iban más allá del hecho en sí. A medida que iban avanzando los capítulos se terminaban adentrando en las prácticas criminalísticas para la aprehensión del reo. Con el tiempo, cualquiera con dos dedos de frente ya conocía de los errores más comunes por los cuales todos esos asesinos terminaban siendo puestos a disposición de un juez. Mientras merendabas en tu salón tranquilamente terminabas aprendiendo, al menos, todo lo que no tenías que hacer para así ponerle las cosas más difíciles a la Policía Nacional y a la Guardia Civil. Nos enseñaron durante años a no ser descubiertos. A todos. A los buenos y a los malos.




El los años duros de ETA los comandos caían sin entrar en las más diversas explicaciones de cómo se había llegado hasta ese punto. El noticiario abría con una alegría, unas cuantas fotos en primer plano y cuatro etarras entrando en un furgón camino a la Audiencia Nacional. No existía ningún interés por conocer más allá de ningún procedimiento y aun, con la información en la mano, los periodistas sabían perfectamente hasta dónde podían contar, entre otras cosas porque los primeros perjudicados podrían terminar siendo ellos, ya sea dentro de un zulo o abriendo una caja de puros explosiva.

Guardo perfectamente en mi memoria aquel punto de inflexión, cuando la prensa en una era anterior a toda esta subnormalidad de las redes sociales, propició el primer ejercicio de irresponsabilidad manifiesta, que bajo mi punto de vista debió haberle costado algo más que el puesto de trabajo al director que permitió publicar dicha información. Yo sé que casi nadie lo recordará, pero nunca viene mal tener buena memoria.

Tras la detención de Txeroki, antiguo jefe del aparato militar de ETA, los periodistas informaron abiertamente de la importante hallazgo dentro de un USB que habían encontrado durante un registro escondido en el interior de la pata de la silla desmontable de escritorio. Hasta ese preciso momento, el interior de ciertas partes de los muebles era un escondite vital para guardar la información tanto del aparato logístico como del aparato militar de ETA debido al desarrollo, popularización y sobre todo pequeño tamaño de los pinchos USB en comparación con todo el almacenamiento óptico que se venía utilizando hasta entonces. Creo que no hace falta explicar dónde dejó de guardar ETA a partir de ese preciso momentos las memorias USB.

Ayer, Domingo de Ramos, se produjo la detención de Carles Puigdemont tras cruzar la frontera con Alemania. Me he pegado toda la mañana pendiente del tratamiento de la información con la que han trabajado diversos medios de comunicación. He sentido vergüenza de todos ellos. Este tipo de actitudes a quien verdaderamente perjudican es a la población. 






Los medios de comunicación se ha pegado toda la mañana, incluso con entrevistas a antiguos agentes del CNI y demás abogados penalistas bocachanclas, hablando explícitamente sobre el tamaño de una baliza de seguimiento comparándola con un tapón de botella de agua, sobre las explicaciones estratégicas a la hora de colocarla en un vehículo, sobre la posibilidad de poder dar con ella dentro del habitáculo o sobre si es visible desde los bajos del coche. No contento con ello ha dado detalles sobre las técnicas de vigilancia, el número de coches, los agentes a pie o la geolocalización de su terminal móvil.

Puigdemont ha sido detenido, afortunadamente porque no os dio por publicar todo esto antes, y con ello han llegado las felicitaciones a la Policía Nacional y al CNI. Espero no verles criticar a ningún agente de la autoridad si el día de mañana el mayor asesino del mundo consigue escaparse, porque son solamente ustedes los culpables de indicarles el camino paso a paso y con todo tipo de luces, para jamás se salga de todo lo que tiene que hacer para no cometer absolutamente ningún error y conseguir salirse con la suya. Esta es nuestra prensa. Cuando queréis lo conseguís, sois basura.

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