domingo, 14 de mayo de 2017

El espionaje de Facebook

Es bochornoso. Hace mucho tiempo decidí eliminar la app de iPhone de Facebook de mi terminal, en concreto desde que compró WhatsApp. Mi teléfono empezó a comportarse como un ser totalmente autónomo que me venía ofreciendo todo aquello que no quería tener delante. En principio no empecé a darle mucha importancia, me lo tomaba a cachondeo, hasta que ocurrió lo inevitable.

Todos tenemos contactos en nuestro teléfono que están ahí por estar, algunos necesarios en situaciones profesionales y otros que ni te acuerdas de a partir de qué reunión familiar aparecieron ahí. A raíz de la fusión de informaciones entre WhatsApp, Facebook y también Instagram comenzaron a agregarme a Facebook usuarios como si de una plaga de langostas se tratase. Todo se convirtió en un sin sentido en cascada, puesto que cada vez que recibía el toque en mi puerta de una nueva amistad entraba en un nuevo círculo de amistades del que a su vez me seguían agregando nuevos usuarios. De un día para otro comencé a ser popular y créanme, eso no me gustó nada.



No llegué a borrarme Facebook en su totalidad porque todos tenemos un porqué. A día de hoy me sigue siendo bastante útil para algunas cosas. Eso sí, decidí eliminar la casi totalidad de todas mis publicaciones. Tanto opiniones personales como contenido multimedia y ahí fue cuando todo empezó a ponerse mucho más divertido.

Tardé horas en destruir gran parte de la información que durante años había ido volcando a sus servidores. La mayoría eran auténticas polladas puesto que las redes sociales a nivel particular creo que no deben tener un uso demasiado serio. No deja de ser un pasatiempo. Lo que hay que tomarse de verdad con honorabilidad es la vida real. A partir de aquí fue cuando Facebook empezó a hacer todo lo posible porque no continuase con mi camino.

Empecé a eliminar el contenido desde la app de iPhone ya que me resultaba más cómodo hacerlo todo desde un terminal táctil. No era de llevar al día mi perfil de Facebook así que en muy poco tiempo me plante en años anteriores. Aquí fue cuando la app de iOS empezaba a cerrarse por sí sola, como impidiéndome seguir adelante con aquello que estaba haciendo. Una vez abierta de nuevo las últimas publicaciones que había borrado seguían ahí y además aparecían fechadas otras nuevas que no se mostraron en el primer vistazo. Una vez leídas recordaba perfectamente haberlas publicado, pero eran necesarias nuevas cargas para que apareciesen. Finalmente me dirigí a la versión de PC y terminé de limpiar el contenido de mi muro. A continuación eliminé la app de iPhone. Aun así, continué con Instagram pero antes la desvinculé de Facebook.

Durante las semanas siguientes no accedía a mi perfil de Facebook desde ningún terminal móvil y si alguna vez lo hacía era desde una estación base, desde un PC normal y corriente que no tiene permisos de ubicación. Ni tan siquiera desde un ordenador portátil. Aquí fue cuando Facebook empezó a hacer lo que nunca hizo, mandarme e-mails con absurdas informaciones sobre mis contactos o según ellos mis intereses. Autenticas falsedades tales como: "Tienes tres nuevas solicitudes de amistad.", pero al acceder a mi perfil no existía ninguna.

Tras meses sin aparecer por Facebook me llega este e-mail. Cabe decir que no he podido tener problemas durante el acceso porque no he accedido. Tras comprobarlo nadie tampoco ha intentado acceder.



A partir de este momento, por mera curiosidad investigadora le he prestado un poco más de atención a las cosas que me vienen de esta red social, que como ya digo no son muchas porque durante meses no he hecho uso de ella. Aun así todas las que vienen tienen su guasa y su intención oculta, como esta que os voy a contar a continuación.

Resulta que el otro día estaba paseando tranquilamente por la calle y detrás de mí había dos chavales jóvenes que estaban conversando en un tono elevado. A pesar de la distancia que llevábamos se escuchaba perfectamente su conversación. Uno de ellos le decía al otro que iba a empezar a hacer un curso sobre BIG DATA porque lo encontraba muy interesante. En ese momento yo me dije a mi mismo en voz baja: "Joder, BIG DATA, qué cosas, hay cursos para todo". No lo pensé, lo pronuncié, hablo solo, como muchos otros locos que pasean por la calle.

Al rato saqué mi teléfono móvil del bolsillo, donde se encontró en todo momento durante mi paseo, y entré en Facebook desde el navegador web puesto que como ya dije eliminé la app. Esta justamente fue la primera publicación con la que me topé.



Todo esto se ha ido incrementando con la publicidad encubierta. Ha sido tan invasiva que he dejado de utilizar WhatsApp. Si hablaba con alguien sobre la compra de una carcasa para un Samsung Galaxy S8 automáticamente Facebook me mostraba entre sus anuncios carcasas para ese móvil. El culmen llegó cuando hablé con un familiar para pedirle un favor. Resulta que había pinchado un neumático y necesitaba la dirección de su taller de confianza porque siempre me había hablado muy bien de él. No escribí nada, no hice absolutamente ninguna búsqueda. Todo fue por voz.


Esta fue la publicación que Facebook muy educadamente me sugería. 



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