jueves, 20 de abril de 2017

Cuando mi padre tenía treinta años menos

Salió de una de las cajas olvidadas del trastero, donde las madres terminan guardando todo aquello de lo que quieren desprenderse pero temen tirar al contenedor por llegar a llevarse alguna reprimenda. Las madres y su a veces incomprendido cerebro, capaces de guardar cuatro cajas de garrafas de aceite mohosas y sin embargo de tirarte a la basura el embalaje original de un iMac, porque como dicen necesitaban hacer hueco. Inmejorables.

En ella no veo a Espartaco, ni a Kirk Douglas. En esta cinta veo a mi padre con paciencia y tiempo recortando tranquilamente la información de ABC y buscando aquel VHS de Continente que tenía guardado a buen recaudo para un momento como este, el mismo que seguramente no me dejó abrir para grabar Dragon Ball Z. Veo la tostada que se desayunaba mientras humedecía su dedo gordo para ir pasando tranquilamente las páginas del periódico. Veo a mis hermanos en el patio con su coche teledirigido amarillo y una bicicleta California color rojo velocidad. Escucho hasta el refrito de aquella paella mañanera, el partido a la caía de la tarde en Canal+, la tapita de queso que cerraba la cena. Me hace llegar la voz de mi madre recordándome que si he preparado la mochila para mañana. En esta cinta hay tres críos recién duchados y en pijama terminando la semana jugando al Street Fighter 2'.

En esta cinta veo que mi padre también era un friki.


No hay comentarios:

Publicar un comentario