lunes, 1 de mayo de 2017

España, turismo marital homosexual

Existe un dato que todos los años crece en España y el lobby LGTB no tiene intención al menos por ahora de sacar a la luz. Imagino que sus razones tendrán. Año tras años en España crecen los matrimonios homosexuales entre extranjeros y si somos un poquito más concretos, aquellos en los al menos uno de ambos miembros es italiano. Tanto es así que España se ha convertido en un país de turismo marital homosexual para todos aquellos italianos que tienen prohibido en su nación contraer matrimonio.


Italia siempre estará influenciada por los valores Vaticanos y en ciertos aspectos el conservadurismo reinará durante más décadas en relación al resto de Europa. Esta necesidad hasta hace poco no estaba cubriendo el nicho de mercado del que no interesa hablar, cuando no tiene absolutamente nada de ilegal. Simplemente da la sensación de que dentro del colectivo LGTB no hay intereses de que les relacionen con actividades turísticas que vayan más allá que el simple turismo. Es contradictorio cuando sin embargo sacan pecho de buscar en Sudamérica la maternidad subrogada, este magnífico eufemismo del viente de alquiler. Digamos que está bien visto cruzarte el Atlántico para inseminar a una desconocida a cambio de untarla bien en billetes para recoger tu bebé bajo contrato nueve meses después, pero no es muy plausible hacerte un Roma-Madrid para casarte con tu amor porque tus leyes no lo permiten.


Lo bueno además de estos matrimonios es que la mayoría se producen entre comunitarios por lo que los beneficios europeos son inexistentes, lo que sí es de extrañar es cuando un italiano decide contraer matrimonio homosexual en España con un extracomunitario, algo que a día de hoy no se lleva a cabo de profundo estudio la conveniencia real de este contrato formal. Por otra parte los matrimonios de conveniencia llevan ocurriendo toda la vida entre parejas heterosexuales, no es de sorprender que una vez abierta la veda a personas del mismo sexo el ser humano se siguiese comportando de igual manera. Lo sorprendente es, ¿por qué los medios jamás han calificado a España como un país de turismo marital? Se habla de turismo gay, a secas, pero no se desarrollan los intereses especiales y que a su vez sí se han hecho dentro de situaciones heterosexuales como por ejemplo el turismo a Cuba o a Ucrania.

Las administraciones lo saben y pretenden sacar tajada de esto, es más, los principales altavoces de información están en Italia donde forman a los futuros contrayentes en uniones civiles extranjeras. Tanto es así que nuestro Ministerio de Exteriores ha llegado a aglutinar toda la información necesaria desde el Consulado de Milán para facilitar el turismo marital debido a la importante demanda, algo que reitero me resulta positivo y no criticable, pero me cuesta comprender el trato oculto que recibe. Lo mismo ocurre por ejemplo con el Consulado de Italia en Barcelona quien facilita el documento para acreditar la capacidad matrimonial entre un italiano y un español, como no previo pago de tasas. La idea es ver quién puede recoger más, ya que todas estas tasas están dispuestas indistintamente por cada Administración, por lo tanto si Cataluña te lo pone más fácil que Canarias, allá que vamos.



A día de hoy nadie de la prensa, tan aficionados ellos a sacarle punta a todo, ha mencionado este mercadeo del amor y las leyes civiles. Tampoco no se ha barajado la posibilidad de las intencionalidades del reconocimiento europeo bajo un tercer estado miembro por parte de un matrimonio homosexual. No resulta bonito hablar de matrimonios homosexuales por conveniencia y muchísimo menos haciendo uso de las leyes de otro país. Esto trae consigo divertidas y rocambolescas situaciones como la de aquel uruguayo que obtuvo el permiso de residencia casándose con un italiano en España. Un ejemplo muy claro de las bondades de la globalización.

Lo que creo es que estaría muy mal visto por la sociedad que el reconocimiento homosexual de uniones civiles en España fuese utilizado como puerta de atrás para la consecución de otros objetivos bien distintos muy alejados del matrimonio y es por ello por lo que nunca nadie ha hablado en estos términos del turismo marital homosexual en España. Cuando por otra parte, como ya he mencionado, sería muy normal que el comportamiento humano en este ámbito siguiese siendo igual tanto entre seres homosexuales como heterosexuales. ¿No se han dado cuenta de que la prensa apenas menciona ya los matrimonios de conveniencia entre parejas heterosexuales? Imagino que por algún lado habría que equilibrar la balanza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario