miércoles, 25 de enero de 2017

Los famosos y el Caso Nadia

Que conste que en ningún momento busco culpabilizar al compendio de famosos que se lanzaron sin planteárselo a hacer eco de una trágica enfermedad. Cualquiera posiblemente en una situación similar hubiese cometido exactamente los mismos errores e imprudencias. Es lo que tiene el desconocimiento y por qué no decirlo, las ganas que tendrían algunos de quedar bien. Es lo que tienen las fotos.

En este punto actual después de todas las investigaciones que se llevaron a cabo y parece ser que pudiese terminar en una condena por delitos relacionados con la pornografía infantil y el exhibicionismo, creo que ha llegado el momento de lanzar un interrogante al aire y que cada uno lo coja de la manera que quiera.



Una de estas crueles enfermedades nos rompen el alma a cualquiera que la tenga, más si el afectado no deja de ser un criatura de pocos años de edad. Aun así, los famosos, deberían pasarse a pensar un poquito las cosas y no estaría de más que de vez en cuando alguien dijera que no, que no tiene intención de ayudar en cualquier causa, porque ellos terminan siendo la imagen, la catapulta de las sinvergonzonerías de otros. Si ellos no hubiesen hecho de repetidores de la noticia posiblemente estaríamos hablando solamente de un delincuente sexual, no de un estafador. El daño seguiría estando para la pequeña Nadia, pero esa niña por muy alejada que se encuentre de la situación terminará creciendo con el sin fin de noticias que generó su caso, entre otras cosas porque los famosos estuvieron allí, haciéndose fotitos con ella. La mía, mi reflexión, es una más de tantas. Es una pena tener que llegar a escribir estas líneas.


La elección del elenco fue perfectamente medida como el mejor casting. Nos encontramos a parte de la plana mayor de La Que Se Avecina, algunos famosos al uso más y quienes en España se consideran por la mayoría de las amas de casa los transportistas de la verdad absoluta, la mesa de investigación de Antena 3 con Susana Griso al mando. Simpatía, popularidad y verdad. Una triada más que válida para que la lagrimita del momento no le dejase a nadie ver más allá.


No voy a ir de listo, no voy a decir que yo lo intuía todo, porque sea como fuere lo único que haría sería tirarme piedras a mi propio tejado. Si fuese cierto lo que digo nadie me creería, me llamarían enterao, y que a todo lo pasado es muy fácil verlo. Así que no daré mi opinión personal sobre este caso meses antes de que saliese la primera mala noticia. Lo que sí diré es que en lo personal jamás me he fiado de ninguna familia que llegue a tener una repercusión mediática tan grande pidiendo dinero para algo que, seamos sinceros, por desgracia no siempre se puede curar con dinero. Una hucha casa por casa no va a formar un grupo de investigadores científicos, ni unas donaciones privadas y anónimas, ni un calendario solidario, ni cien intervenciones en los programas matinales. Lo que si puede conseguir es que unos padres malnacidos vivan como reyes mientras presuntamente prostituyan a una menor.


Repito, no culpo a los famosos, pero es hora de que reflexionen un poco. Seguramente algunos ya lo hayan hecho. Se ve que los periodistas de Susana Griso son capaces de encontrar la solución a todo tipo de problemas una vez haya explotado todo mal. Son los que saben cómo tiene que trabajar todo el mundo cuando estamos pisando las ruinas. Son los que dominan perfectamente cualquier campo pero no tienen ni puta idea de cuando les están engañando delante de sus narices. No he escuchado ninguna mesa redonda en Espejo Público hablando de eso. Ni la escucharé. Se ve que ellos jamás se equivocan.


Y ya para terminar por muy duro que pueda sonar, al igual que el comportamiento de todos esos famosos que parecen que no han parado de luchar por una causa altruista desde que nacieron peleando desde su asociación de enfermedades raras, y jamás se les pasó por la cabeza montar ninguna plataforma hasta que muy desgraciadamente fue su propio hijo al que la vida le mandó una de esas jodidas desgracias. Algo que evidentemente me parece muy legítimo y muy digno pero si el hijo de alguno o alguna no hubiese traído esa desazón a ninguno de ellos posiblemente jamás les habríamos visto ondeando la bandera contra ninguna enfermedad. No todas las familias tienen un micrófono, ni todas tienen dinero de sobra. Y sobre todo, muchos de ellos saben perfectamente que sus problemas no se van a solucionar saliendo en matinales ni recogiendo fondos. Va por todos ellos. Va por Nadia.

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