domingo, 22 de enero de 2017

El Olimpo entre las ruinas de El Corte Inglés

Me sería muy fácil comenzar este post haciendo una comparativa de precios de los principales comercios de España, pero aun así no lo haré. El cliente de El Corte Inglés sabe de antemano que en más de un 90% de sus transacciones comerciales está pagando bastante más de lo que cuesta en cualquier otro comercio. Lo sabe, lo asume y aun así siempre se ha marchado con la sensación de haber hecho una buena compra. Durante muchísimos años todos sabíamos que comprar en ECI era comprar un buen servicio. Era.

Lo jodido de esto es que si no fuese por los grandes contratos estatales que firma El Corte Inglés difílcilmente hubiese podido sobrevivir a esta nueva oleada de comercio online a la que se ha sumado mal y tarde. Siempre me he imaginado su consejo de administración como una pequeña logia del Opus Dei, señores más cercanos a la edad de jubilación viviendo todavía algunos de las rentas de lo que fue aquel Galerías Preciados. Otro se conformarán simplemente con seguir haciéndole los uniformes a los militares o con volver a firmar el cargamento de alimentos para las tropas en el extranjero. Habrá de todo quiero imaginar, mi pensamiento no es más que una extrapolación generalizada de lo que se me viene a la cabeza cuando sufro el desdén de sus empleados.



Los clientes íbamos a El Corte Inglés por su amplía variedad de productos, por la asesoría de uno de sus profesionales, por la atención señorial, por sus facilidades de pago y su política de devolución. A día de hoy ha ido perdiendo tan paulatinamente varios de esos pilares que tenemos que buscar los logotipos para saber si estamos en ECI o en la sección de Carrefour Discount.

La mayoría de los trabajadores con los que me he topado desde hace unos años en los establecimientos de Madrid no valdrían ni para vender espárragos en una rotonda. Lo que más me ha llamado la atención de todo es la desmotivación que se observa de ellos, algo que jamás se había notado cara al público. En repetidas ocasiones he podido escuchar como en un tono elevado un grupo de trabajadores criticaba en la línea de cajas delante de los demás clientes a otros compañeros, sin mencionar el sin fin de grupitos de área que se forman en las esquinas charloteando entre tres o cuatro cuando los clientes están buscándoles con las miradas para intentar comprar y pagárles sus sueldos.

A todo esto y sin hablar ni de Amazon ni de PayPal os resumiré mis últimas dos desventuras:

Quien conozca El Corte Inglés de la calle Goya sabrá que si bajas al parking en coche desde la planta -2 no tienes acceso a la planta -1 y por ende tampoco a la B por las escaleras. Tienes que coger obligatoriamente el ascensor. Hay dos solamente. Esto os podrá sonar a cachondeo, pero no lo es, os lo aseguro. Fueron doce minutos reloj en mano esperando el ascensor. No existía avería alguna. No podía moverme porque no había escaleras. Estaba atrapado. Luego para salir tienes que validar el ticket en la planta -1 pero tienes que volver a bajar a la -2 en ascensor. Durante un fin de semana, simplemente para entrar y para salir puedes dedicarle sobre 25 minutos y los primeros 0,50€ de parking sin tan siquiera haber pisado el establecimiento.

La segunda es algo más cómica. Iba buscando un teclado de ordenador silencioso, en términos anglosajones un "Silence KeyBoard" para ser más técnicos y pedantes, de esos cuya membrada no hace nada de ruido y su principal función de venta es esa, su silencio. Así que allí que fui a preguntarle al responsable de informática:

- Disculpe, ¿teclados silenciosos tienen?.
- Hombre, eso depende de lo que sea para usted silencioso.
- No, para mí no, son modelos en concreto que se venden por esa característica.
- Los teclados los tiene ahí -señalando con el dedo una estantería sin acercarse a ella- pero que ya le digo, lo que para mí puede ser silencioso para usted puede ser ruido.
- Vamos a ver, que lo pone en la cajita "SILENCE KEYBOARD" que no es que sea para usted una cosa y para mí otra, es que es lo mismo para todo el mundo.
- Eso como le he dicho depende de cada uno. Hay teclados que hacen ruido y a mí me parecerán que no lo hacen.

Esa fue la conversación.

De todas las plantas de dicho negocio siempre hay una sección que solamente bajo catástrofe bíblica puede cometer algún error. Un lugar donde jamás he visto una mala cara, donde nunca he escuchado una crítica, donde todo son sonrisas y la atención me ha sido siempre exquisita. Donde nunca me he ido con la sensación de dejarme más dinero de lo que realmente vale. Aquí es donde ECI gana por goleada a cualquier empresa que ofrezca servicios online, sin moverte de casa, con facilidades de pago y demás. Nadie nunca podrá competir con la sublime Cafetería de El Corte Inglés. Si algún día por lo que sea el servicio, la atención o la cocina empezasen a empeorar, no duden que sería la sentencia de muerte de los grandes almacenes de España.


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