lunes, 24 de diciembre de 2018

Cuando el norte y el sur no son tan diferentes

Los mapas me relajan desde siempre. Disponer con un parpadeo de una visión espacial tan amplia me tranquiliza. Es como una forma de poder verme a mí mismo dentro de un caos existencial que comienza a tener cierto orden a partir de una perspectiva cenital. Es un lujo disponer de ellos.

El Centro Nacional de Información Geográfica a través del Instituto Geográfico Nacional ha publicado un documento PDF de 450 megas y 620 páginas donde recopila un sin fin de mapas e infografías sobre España y que podéis descargarlo completo aquí. El archivo es tan copioso y trabajado que tenemos la posibilidad de descargarlo por temas separados, dividido en nueve secciones.  Después de dedicarle un par de días a analizar sus gráficos y textos, he querido mostrar especial atención a las siguientes variables de estudio:

1.- SECCIÓN IV. Población, Poblamiento y Sociedad:


Las estadísticas están sencillamente para dos cosas, para que nos engañen con ellas o para llegar a entenderlas con cierta claridad. Creo que una de las variables más interesantes para poder inferir otras distintas cuestiones a nivel nacional es sin duda alguna el desempleo. Hablar de paro en datos absolutos resulta bastante ridículo si lo que se quiere es atajar la problemática de una perspectiva real. Lo interesante para poder hacer comparativas es hablar siempre en términos relativos. Los índices son tales porque se muestran según el número de habitantes que recogen. De nada sirve decir que Andalucía engloba un millón de parados más que otra región cuando en términos relativos es bastante posible que el porcentaje de población activa desempleada sea mayor de quien se supone que presenta en principio mejores números.

De aquí que empecemos a hablar de paro en términos relativos en atención ya no a cada Comunidad Autónoma, sino a cada provincia, así de esta manera comenzaremos a enfilar la realidad de la única manera correcta. No son los territorios quienes pagan los impuestos, sino los ciudadanos con empleo. 


Aquí es cuando la polarización norte-sur se iguala, más si cabe cuando nos adentramos en los datos del paro femenino. Ya no es que la diferencia no sea tanta, es que es prácticamente inexistente. El modelo matemático es bien sencillo; lo mismo da tener 50 parados de 100 posibles trabajadores que 5 parados de 10 de ellos. Los términos absolutos criminalizan las regiones más pobladas. Los términos relativos nos hacen que nada sea lo que parecía hasta ahora.

2.- SECCIÓN VI. Servicios y Equipamientos Sociales:

Quiero mostrar los siguientes gráficos que bajo mi punto de vista diferencian claramente la mala redistribución de los recursos autonómicos. Si siguiésemos con la comparativa que durante décadas ha beneficiado al argumentario del norte, a más población, más empleados y a más empleados, más impuestos. De ahí que las regiones más pobladas como Andalucía, Madrid y Cataluña sean las que más aporten. Como ya hemos dicho que esta es premisa equivocada, vamos a continuar sin abandonar los términos relativos.




Aquí se observa claramente los cupos de privilegios de regiones del norte tales como Navarra o El País Vasco y la clara diferenciación discriminatoria con el resto de Comunidades Autónomas en relación al número de servicios ofrecidos por habitantes. Luego se publicarán los índices de calidad de vida pero nadie mirará cómo y porqué se distribuye la política monetaria de esta manera. Lo lógico sería pensar que a más población, más servicios públicos, pero esto es algo que no ocurre como tal debido a la política territorial autonómica quien tiene agenciadas entre otras las políticas sociales.


Los resultados son tan tristes que provincias con un mismo índice de desempleo, con un mismo porcentaje de población activa pagando impuestos, disponen de una lista desproporcionada de menores recursos que otras mismas provincias que poseen además bastantes menos habitantes, es decir, que sin entrar en el compendio total de las rentas poblacionales, deberían aportan un número menor de impuestos, por cuestiones cuanto menos cuantitativas.


Esta es la prueba irrefutable de que un mayor número de ciudadanos que presente la misma renta en Almería contra un menor número de ciudadanos que presente la misma renta en Álava creará diferentes tipos de beneficiarios de determinados servicios públicos, sin que nada de ello sea en relación al trabajo y aporte económico, sino únicamente correspondiente a una deficiencia redistributiva por un reparto arbitrario de privilegios que a su vez costeamos todos.


Cuando en los siguientes mapas observéis valores casi inexistentes en Cataluña o País Vasco es sencillamente porque las competencias en seguridad ciudadana están transmitidas a sus cuerpos policiales respectivos y estos no tienen intención de compartir sus estadísticas a nivel nacional con aquellos organismos de los que no dependan jerarquicamente, como por ejemplo el Centro Nacional de Información Geográfica. No quiere decir que en sendas regiones se produzcan menos hechos que en el resto de España.


De estos gráficos solamente podemos hacer inferencias relativas en el mapa perteneciente a los datos sobre Violencia de Género. En éste se observa que las denuncias quedan acotadas a un último tramo mayor a 1,5 puntos y las órdenes de protección a 0,30 puntos, datos que recogen perfectamente y por fortuna la poca incidencia porcentual con respecto a la totalidad de la población femenina mayor de veinte años, a pesar de que los medios de comunicación y la Política Criminal quieran venderlo de otra manera.

Por hacer una comparativa con otro problema mayoritariamente femenino podríamos ceñirnos a observar la tasa de mortalidad respecto al total de defunciones por cáncer de mama, para luego comparar el total de mujeres asesinadas según el Informe sobre el Homicidio del que hablamos en anteriores entradas.


Ahora simplemente tenéis que buscar los presupuestos totales dedicados a la Violencia de Género y los mismas inversiones en investigación para el cáncer de mama. Los resultados arrojarían que la prioridad principal de las políticas existentes no son precisamente aminorar en todo lo posible la mortalidad femenina. Esto ocurre cuando no importa quién muera ni qué ocurra, sino cómo y quién lo produzca.

Los demás mapas muestran datos absolutos y sería bastante absurdo indicar que el número más elevado de delitos de odio se encontrase en Madrid y Cataluña, algo totalmente lógico con su población. No obstante los reseñados en País Vasco y Navarra son bastante apreciables.

Para finalizar, de todos los que he visto hay un gráfico que me ha resultado muy interesante y es uno de los que no entran en ninguna medición de los índices de calidad de vida. Es uno de esos datos aislados que nadie quiere conocer y sobre todo que nadie alejado del campos de los técnicos, quiere investigar su etiología, no vaya a ser que las causas terminen por desmontar la gran mentira de pros y contras entre vivir en el norte y vivir en el sur. A lo mejor son simplemente tonterías mías, posiblemente, pero al menos serían tonterías objetivadas.


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