martes, 22 de agosto de 2017

El circo de Juana Rivas y la complicidad del Instituto de la Mujer

En 7 de mayo del año 2009, Francesco Arcuri, el marido de Juana Rivas, agredió a su mujer tras un desagradable episodio doméstico. Juana Rivas apareció en su casa a las 05:30 de la mañana y a su llegada y tras una fuerte discusión su marido le golpeó repetidamente. Juana Rivas presentó una denuncia formal aportando un parte facultativo de asistencia médica. Tras el juicio Francesco Arcuri fue condenado por un delito de lesiones en el ámbito familiar a tres meses de prisión con una orden de alejamiento de 200 metros tanto de la persona como del domicilio de la víctima. Hoy niega todo tipo de maltrato. Dice que se conformó con la pena para evitar males mayores.


Juana Rivas y Francesco Arcuri se conocieron en 2005 en Londres. Decidieron establecer su domicilio en la ciudad de Granada y allí nació su primer hijo. Según cito literamente de su denuncia estaba siendo "sometida a una situación de violencia física y psicológica insostenible" y así fue como en el año 2009 aconteció todo lo ocurrido en el párrafo anterior.


Una vez su marido cumplió su pena de prisión, Juana Rivas decide voluntariamente rehacer su vida con él pero con nuevo domicilio en Carloforte, Italia, llevando ya consigo un niño aun menor y dando a luz un nuevo vástago, este sí, italiano de nacimiento. Sea como fuere todo el tema de la violencia de género Francesco Arcuri ya pagó y cumplió su pena según las leyes españolas y pudo reinsertarse en la sociedad y continuar con la misma vida que venía llevando ya que fue decisión de su pareja volver a darse a una oportunidad.


En mayo de 2016 Juana Rivas le comenta a su marido que tiene una fiesta familiar en Granada y que pasará allí unos días junto a sus hijos, que volverá el mes siguiente, en junio. Y aquí es cuando me paro y me enfango, aquí es donde entran las auténticas reglas del juego que los principales medios más mediáticos no lo han mencionado ni de refilón, no sé si por desconocimiento, por desinterés o posiblemente por ganas de manipular a la opinión pública. Hago un breve inciso y continuo.

El caso de Juana Rivas se ha vendido en España como un asunto relacionado con la Ley 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, cuando nada más lejos de realidad, tiene que ver simple y llanamente con el Convenio Sobre los Aspectos Civiles de la Sustracción Internacional de Menores, hecho en La Haya el 25 de octubre de 1980. Señores, estamos hablando de Derecho Internacional Privado.

No entraré en detalles con dicho Convenio pero en su artículo uno dice lo siguiente:

" La finalidad del presente Convenio será la siguiente: 

a) Garantizar la restitución inmediata de los menores trasladados o retenidos de manera ilícita en cualquier Estado contratante.

b) Velar por que los derechos de custodia y de visita vigentes en uno de los Estados contratantes se respeten en los demás Estados contratantes."

Este Convenio regula principalmente tres aspectos muy a tener en cuenta:

· La Sustracción del Menor.

· La Restitución del Menor.

· La Retención Ilícita del Menor.

Una vez algo metidos en materia podemos decir que Juana Rivas nunca sustrajo ningún menor, ya que en todo momento tenía el consentimiento del padre de los niños para viajar a Granada, como además así lo ha declarado el propio Francesco Arcuri. Hasta aquí todo correcto. Ella hace su viaje con el consentimiento paterno y disfruta de unos días de vacaciones con sus hijos en España.

Los días pasan y llega el mes de julio, inicios veraniegos, y Juana Rivas le comenta a su marido que no piensa volver a Italia y que además se queda con sus hijos, y que encima lo ha denunciado en los juzgados españoles por un nuevo caso de violencia de género. En su nueva denuncia relata hechos como "que no es un buen padre", "que cada situación violenta que desencadenaba era de puertas para dentro, pero nunca se privaba de que los niños no estuviesen delante", "que su hijo recibió algún golpe intentando defenderla", "que su hijo le decía que escapara de aquella situación", "que el padre decía los peores insultos delante de los menores", "que le escupía en la cara delante de los niños" o que "sus hijos aterrorizados le abrazaban en llantos inconsolables", todo ello apoyado abiertamente por el Instituto Andaluz de la Mujer, sus abogadas y las declaraciones públicas de la Presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz.




Hay que reconocer que está muy bien medido, puesto que centra todo el proceso como si de un asunto de violencia de género se tratase apelando al Ordenamiento Jurídico español como menciona de esta manera: 

"Sería adecuado en casos como éste que exista una interpretación del interés superior del menor que sea protectora y garantista del desarrollo del menor en un ambiente libre de violencia".

Sin embargo, ellos, abogados que intuyo que bien formados aunque muy partícipes políticamente con este tema terminan de la siguiente manera, para así evitar hablar de otros asuntos legales referentes al que estamos hablando, al Derecho Internacional Privado.

"Por último, no vamos a entrar en otras consideraciones procesales y siempre vamos a mantener que nuestra defensa es el interés de las mujeres y de los hijos e hijas víctimas de violencia de género."

Sin duda alguna el escrito está hecho con cabeza y bien pensado, sobre todo para una prensa inepta que hace loro de todo lo que van diciendo otros. Han conseguido desviar la atención totalmente al igual que se consiguió con el tema de Ramón Vera, alias Cassandra Vera, @Kira_95 en Twitter.

La primera nota significativa es por qué no denunció estos hechos Juana Rivas en Italia y por qué solamente contó una versión en la que evidentemente no pudo demostrar con ningún parte facultativo puesto que llevaba ya un mes sin ver a su marido. Habló de insultos, escupitajos y demás vejaciones también recogidas en nuestro Código Penal pero como es evidente nunca volvió a presentar nada relacionado con aquellos primeros hechos del año 2009 donde sí un médico le acreditó un parte facultativo.


Aquí es cuando el padre de ambos hijos inicia acciones legales en Italia atendiendo al artículo 8 del presente convenio que dice tal que así:

Art. 8.-"Toda persona, institución u organismo que sostenga que un menor ha sido objeto de traslado o retención con infracción del derecho de custodia, podrá dirigirse a la Autoridad Central de la residencia habitual del menor, o a la de cualquier otro Estado contratante, para que, con su asistencia, quede garantizada la restitución del menor."

Con ello se inicia el protocolo marcado por el Convenio de La Haya tratándose ya de una Restitución de Menor ya que Juana Rivas con su actitud está privando a su marido a ejercer su derecho de custodia sobre sus propios hijos. Se da continuación al artículo nueve y diez.

"Art. 9.- Si la Autoridad Central que recibe una solicitud en virtud de lo dispuesto en el Artículo 8 tiene razones para creer que el menor se encuentra en otro Estado Contratante, transmitirá la solicitud directamente y sin demora a la Autoridad Central de ese Estado Contratante e informará a la Autoridad Central requirente , en su caso, al solicitante."

"Art. 10.- La Autoridad Central del Estado donde se encuentre el menor adoptará o hará que se adopten todas las medidas adecuadas tendientes a conseguir la restitución voluntaria del menor. "

Imagino que el resto de la historia ya la venís conociendo un poco más detallada por los medios. Tampoco voy a meterme más a fondo en el proceso judicial porque creo que haría del tema algo muy denso y algo aburrido. El caso se que Juana Rivas sigue en sus trece, monta el circo y sale en todos los medios llorando y rodeada de abogadas que intentan desviar el tema a un asunto relacionado con la violencia de género, que como ya sabéis absolutamente nada tiene que ver.

El juez desestima la nueva denuncia de Juana Rivas por malos tratos contra Francesco Arcudi y éste se presenta en España para conseguir la restitución de sus hijos, ya que se ha iniciado la coordinación entre los juzgados italianos y españoles.

El Juzgado de Familia Nº3 de Granada sentenció el 14 de diciembre de 2016 la restitución de sus hijos de 3 y 11 años al padre de ellos antes del día 26 de julio de 2017. Siete meses y medio de vaivenes, un periodo que absolutamente nada tiene que ver con lo que todos conocemos como urgencia, espacio de tiempo más suficiente para alguna que otra noticia pretenciosa y un juicio paralelo para culpabilizar nuevamente a un hombre que ya cumplió su condena y que como él mismo dijo: "No soy un maltratador, acepté la condena de maltrato para poder ver a mi hijo."

Hoy, día 22 de agosto de 2017, Juana Rivas, prófuga de la justicia por mucho que quiera decir su abogada, se ha entregado en los juzgados y ha sido detenida para posteriormente ser puesta en libertad por el magistrado de guardia José Luis Ruiz ignorando el criterio de la fiscalía. Ha considerado que a pesar de los delitos de sustracción de menores, desobediencia a la autoridad judicial habiendo estado la totalidad de 28 días bajo una orden de detención prófuga de la justicia y atentos, la alarma social y mediática del caso, no justificarían una medida tan grave como la prisión provisional, no sin antes retirar el pasaporte a los menores para evitar lo que sería una bochornosa fuga. Es decir que este mismo juez de guardia se ha subjetivado por la "alarma social y mediática", de lo que se intuye que para saltarse la ley a la torera lo único que tenemos que hacer es conseguir que las televisiones nos hagan una buena campaña a favor.

No obstante a todo esto, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía recuerda que sigue pendiente el cumplimiendo de la restitución de los menores. A pesar de todo esto Juana Rivas ha salido del juzgado para como ella misma ha dicho, irse a su casa a abrazar a sus hijos.


El círculo de Juana Rivas argumenta una concatenación asombrosa e irrepetible de errores judiciales siempre sobre la misma persona a pesar de haber recibido ya dos negativas a su recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional. No contenta con ambas respuesta tildó en una carta pública de “chapuza” el trabajo de la psicóloga de familia que atendió a los menores porque como indicaba “no estaba preparada para trabajar con niños que han sufrido maltrato”, ya que los menores dijeron que jamás habían recibido maltrato de su padre, que con él lo que hacían era irse a comer a la calle y pasarse los días jugando.

La situación actual es la siguiente. Alguien, siempre que Juana tenga que ausentarse, estará cuidando de esos dos menores que debieron haber sido entregados a su padre entre otras cosas por su arraigo italiano y porque un juzgado de Italia así lo ha decidido, que es por lo que debería haberse mirado desde un principio. Se debe primar el bien del menor y ellos se han criado tanto en su totalidad como en su mayor parte en Italia.

Lo que está claro es que ya estamos hablando del tercer aspecto a tener en cuenta del Convenio, la Retención Ilícita del Menor. Llegados a esta situación pueden ocurrir varias cosas, abramos algunas posibles hipótesis:  la primera, Dios no lo quiera, es que alguno de los menores aparezca herido o algo peor, o simplemente en un hospital, ya sea por un accidente, por una negligencia de su cuidador o por una dura venganza al estilo José Bretón. La maldad del ser humano es inabarcable, cosas peores ya hemos visto. La segunda es que llegue el mes de septiembre y los niños no se escolaricen, sobre todo en el mismo colegio de Italia donde llevaban años iniciando sus estudios, con sus compañeros, con sus vidas, con su arraigo. Todo ello, de ocurrir algo, debería tener responsabilidad para quien ha decidido dejarla en libertad pasando olímpicamente de los pruebas e informes presentadas por la fiscalía.

Cualquiera de estas dos situaciones haría replantearse la situación y mucho a todos los y las bocachanclas que han prestado apoyo, micrófono y pluma a Juana Rivas, tales como políticos y asociaciones públicas, ya que entendemos en todo momento que los abogados están para defenderla, aunque mientan más que hablen, es su trabajo y además lo hacen bien, porque consiguen sus objetivos.


Lo que deseo de corazón es que el bien de los menores cuanto antes. No he querido escribir estas líneas para posicionarme a favor de nadie, simplemente contar la historia tal y como ha sido sin conocer la verdad de muchos de los hechos que solo sabrán ellos y nadie más, sin saber si Francesco Arcuri fue un maltratador o no, pero que aun en caso de haberlo sido, nada absolutamente tendría que ver con la actual custodia de sus dos hijos, más cuando un informe psicológico apoya el buen hacer de su paternidad una vez ademas la versión de su hijo.

Las opiniones en el pueblo ya están cambiando. Sin ir más lejos en la puerta del juzgado se han juntado un grupo numeroso de mujeres que gritaban: "No es maltratador. Es un buen padre". "Del paso del hashtag #JuanaEstáEnMiCasa a #JuanaNoEstáEnMiCasamejor ya mejor ni hablamos.

Todo esto no ha terminado y a lo mejor en unos meses veremos el resultado final. Las conclusiones finales podrían terminar siendo que seguir las indicaciones legales empoderadas del Instituto de la Mujer te terminen llevando a la cárcel y haciéndote perder la custodia de tus dos hijos. Aunque para la resolución definitiva todavía quedan muchos matinales y telediarios.

Fotografías: Pepe Torres, Mariscal, José Guerrero y Agencia EFE.

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