viernes, 13 de enero de 2017

La metástasis del Marxismo Cultural

Aunque la mayoría no sea capaz de verlo y muchos de ellos miren directamente para otro lado, las minorías más llamativas están íntimamente relacionadas. El ecologismo, las aficiones de fútbol procomunistas, los veganos, el animalismo, las feministas o algunos colectivos LGTB penden todos de un mismo hilo conductor. Esto no quiere decir que todos los veganos sean homosexuales ni que todos animalistas apoyen la violencia en el deporte. Digamos que todos salen del mismo saco, estando cada uno en pequeños saquitos individuales.


Para todos los que alguna vez habéis llegado a ver ese grafo en vuestra cabeza que sepáis que tiene un nombre. Hablamos del Marxismo Cultural, la guerra no reconocida que ganó la URSS y sus aliados cuya semilla fue sembrada hace decenas de años. A pesar de esto los árboles no crecen por ciencia infusa, todo necesita un proceso, un empujón para que la maquinaría comience a dar sus frutos y ahí es donde entró la figura de Antonio Gramsci, uno de los fundadores del Partido Comunista en Italia encarcelado por Benito Mussolini. Como ya sabéis para los comunistas no hay mejor currículum que haber sido encarcelo por cualquier régimen fascista. A partir de ahí tendrás una horda de seguidores.

La sociedad occidental ganó la Segunda Guerra Mundial con la ayuda de los EEUU. Todo esto más el Plan Marshall frenó afortunadamente el comunismo en el territorio europeo. La URSS y sus aliados sabían perfectamente que ellos ni ganaron ni perdieron. Su ideología comunista es imperialista y la necesidad de anexarse territorios es una de sus bases para imponerse, pero tras una guerra mundial a ver quién era el guapo que invadía ahora otro país. Aquí es donde nació la idea de conquistar las mentes y no los territorios.

Todos los movimientos actuales ya mencionados nacen como la excusa para poder controlar dinero público, para poder tocar las altas esferas poderosas. Es una guerra. Es un ataque directo al sistema occidental de valores, el cual ha perdido tantas generaciones de jóvenes que dentro de unos años nos preguntaremos de verdad cuáles son los nuestros.


Es una táctica bastante bien llevada incluso por bandas terroristas como ETA para mimetizarse ante una sociedad cegada. Es evidente que España no permite crear una asociación llamada MALGC (Muerte a la Guardia Civil), pero si permite llamarse Gurasoak Kalean y en sus estatutos figurar como una asociación de padres que luchan por los derechos de sus hijos, cuando hablamos de padres de hijos detenidos por la Kale Borroka. También tenéis Egizan, su filial feministas, Senideak, relacionada con la amnistía, Ikasle Abertzaleak que va de la mano de JarraiAskagintza que organizaba programas antidroga. Existían muchas más. Todo ello era lo mismo, era ETA. Tenía representada y organizada a la perfección todas las cabezas de esa peligrosa hydra. Todo ello llegó a beber de los presupuestos públicos. Ahora que cada uno se pregunte a qué iba verdaderamente dirigida cada partida de dinero que recibían. Básicamente hemos subvencionado con nuestros impuestos parte de se infraestructura. Esto es un claro ejemplo de Marxismo Cultural. 

Pocos se atreverán a alzar la voz ante una asociación animalista que iguala la condición humana a la especie animal. Muchos irán diciendo que los grupos ultra comunistas de fútbol son unos descerebrados sin organización alguna, cuatro locos. Nadie jamás irá en contra a día de hoy de una organización feminista violenta. De alguna forma o de otra, ya sea pasando por ser tres gilipollas o por formar un lobby de presión de una sensibilidad muy alta, pasan como Pedro por su casa.

Todos estos movimientos que parecen engendrados desde el conocimiento y la sabiduría están bastante alejados de la práctica. Los movimientos animalistas desconocen el sentido vital de la caza para que los veganos puedan seguir comiendo cereales. Son ideas que no han nacido de la mano de agricultores, ni tan siquiera de ingenieros de montes. El argumentario viene de las grandes ciudades europeas, de las clases más acomodadas, de todos los filósofos y chupatintas que no asumieron que el comunismo solamente trae miseria y muerte. Su único planteanmiento fue que sino no eran capaces de imponer su economía y dominio de Estado, lucharían sin que nadie les viese por cambiar nuestro sistema de valores. Sus campos de concentración ya no tienen vallas ni rejas, son nuestras propias mentes.

Aborto, drogas, veganismo, movimientos libertarios actuales homosexuales, feminazismo, apoyo a dictaduras comunistas, desestructuración de la familia, okupas, asociaciónes prodivorcios, ateísmo, respeto a cualquier cultura menos a la occidental, dificultad para desarrollar el cristianismo, antitaurinos, terrorismo y directamente comunistas. Una pena por los cuatro o cinco convencidos que sin armar jaleo coincidan en ciertos puntos con ellos, pues sus posibles razones bien infundadas jamás se tomarán en serio por culpa una caterva de marionetas politizadas.

Eso sí, tetas, siempre tetas, que si no no llamamos la atención.

Fotografías Agencia EFE

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