sábado, 10 de diciembre de 2016

La Teoría del Equilibrio

Siempre me ha gustado imaginarme el mundo como una superficie plana, solamente accesible a una sola cara, una especie de isla rodeada de una infinidad de universo donde ocurre todo lo que podamos llegar a conocer. Ahí estamos todos, con nuestros desencuentros y nuestras pasiones. Ahí están los mil millones de chinos, en su sitio, la mayoría dentro de su país, con su cultura y sus ideas y en otro recóndito punto perdido hay una tribu escondida en mitad de un clima tropical, con sus ideas y costumbres que poco o nada tienen que ver la de aquellos chinos.


Aunque parezca una locura, aunque pensemos que todo se va a desmoronar de un momento a otro y al poner los telediarios no encontremos quicio sólido sobre el que resguardarnos, nuestro mundo, esa superficie plana, siempre se encuentra en perfecto equilibrio. Todo fluye más tarde o más temprano para que la fuerza del hombre jamás pueda alterar las variaciones que quiera llevar la naturaleza. No somos absolutamente nadie.

Ténganlo en cuenta. Se aplica siempre independientemente del calibre de la situación. Piensen en una situación política, en una nueva corriente ideológica que empieza a atrapar adeptos como si cazase zorros con trampas pero que al final en otro país bastante más influyente termine ganando la idea justo contraria. Acuérdense de la despedida que tuvo ese magnífico futbolista que llevó una carrera desmedida y que a punto de alcanzar la gloria le hundió el pecho con un cabezazo a su provocador rival. Y aunque siempre hay excepciones que confirman las reglas, no sufran demasiado cuando se topen con un pobre anciano que parece olvidado en un asilo, pregúntense cómo trató a sus hijos para no tener a nadie a su alrededor ya que a todo el mundo le suele gustar rodearse de gente buena.

Siempre se cumple.

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