28/8/25

He estado de vacaciones en casa

El verano sigue pegando fuerte y no está siendo del todo malo. Los mesetarios creéis que el calor existe en vuestras calles cuando la televisión os engañó con aquello del estrés térmico. Por entonces en el sur todos éramos unos flojos que vivíamos agotados, hasta que los grados de rotación de la Tierra cambiaron lo mínimo para poder plantaros los 39º medio normales con los que convivimos el resto de mortales de Despeñaperros pabajo. Desde ese entonces algún gilipollas en la redacción de algún medio de comunicación se tuvo que inventar un término para diferenciar el agotamiento capitalino del de los provincianos y así nació la gilipollez del estrés térmico. De igual forma que en Madrid entendéis de atascos, en el sur entendemos de calor. A cada cosa su lugar. Y hoy os vengo a hablar justo de eso. No del estrés térmico, sino de un nuevo término que he acuñado este verano y que estoy convencido que va a ponerse de moda en menos de tres años. Puede que no con el mismo término, pero si viniendo a desarrollar la misma idea.

14.21 © , Contenido Original