jueves, 15 de diciembre de 2016

Amazon y la verdad sobre el Top Reviewers

Partiendo de la base inamovible de que Amazon es una de las mejores empresas existentes para su clientela, quiero compartir la verdad sobre el nuevo modelo de clasificación que desarrolló la marca hace ya algún tiempo. La culpa de esa mala organización ni mucho menos la tiene Amazon. Las marcas olisquean en la red como depredadores en la sabana y terminan comerciando indirectamente con los propios usuarios, puenteando a la compañía. Quiero compartir mi experiencia básicamente por el clasicismo tecnológico que existe en todo el mundo, más aun en todos los que dicen no ser clasistas. En cualquier sistema piramidal la base siempre se quejará de los privilegios que disfrutan los escalones más superiores, pero una vez ellos alcancen el mismo nivel de vida, se quedarán callados y no informarán a nadie de cómo llegaron hasta allí ni cómo de bonitas son las vistas. Se crea un silencio sepulcral que rodea el asunto, un club privado donde la élite comienza a repartirse entre ellos las caricias necesarias para que sigan siendo los mismos de siempre los más privilegiados. Una especie de logia, donde ya no hay orgías ni alucinógenos, tan sólo un intercambio de favores que termina desvirtuando la verdad de todo.



El Top Reviewers es una clasificación de los clientes de Amazon basándose en sus comentarios y valoraciones de los productos que están en venta, tanto si han sido comprados como si no lo han sido. Se genera un ratio de números de comentarios realizados partido por el número de comentarios que otros clientes de Amazon han considerado útiles. De ahí un algoritmo termina ponderando un ranking de clientes que va oscilando dentro de la clasificación según se vayan modificando dichos ratios. Tenemos el flamante Top Nº1, Top 10, Top 50, Top 100, Top 500 y finalmente Top 1000.

En mi caso he sido uno de esos clientes de los que le dedicaba tiempo a la hora de comentar los productos, porque las opiniones de Amazon desde siempre me parecieron sinceras y sobre todo muy útiles. He comprado muchos pequeños electrodomésticos para el hogar fijándome solamente en el ranking de ventas, que quieras o no tiene bastante relación con el número de opiniones positivas y casi en su totalidad las decisiones eran todo un acierto en calidad y ahorro.

Al acceder a mi perfil público me había percatado que yo me encontraba dentro del Top 1000. Empecé a investigar un poco en los primeros puestos de la tabla. Las cuentas no me salían, ya que me encontraba con clientes que habían realizado más de 2000 opiniones, lo que supondrían más de 2000 pedidos. A poco precio que tuviesen, o eran millonarios -que todo puede ser- o algo raro había. Añadir que en principio ninguno de ellos formaba parte del programa Amazon Vine, que para quien no lo conozcáis consiste en que la propia Amazon te envía ella productos para que los disfrutes durante un mes y una vez  probados y bien probados emitas un comentario, señalando que formas parte del programa Vine y cuáles han sido tus sensaciones con el producto. Ahí lo dejé.

Todo esto comenzó en el mismo momento en el que decidí rellenar mi perfil público con un simple e-mail de contacto. Tras ello, durante los primeros quince días me he levantado todas las mañanas con un e-mail de una marca dándome a probar alguno de sus productos. Me pareció y me sigue pareciendo una buena noticia. Comencé a aceptar esos productos a cambio de hacerles sinceras y profesionales reviews. Es decir, se le avisaba a la marca de que no tenía porque parecerme un buen producto por mucho que me lo regalasen. De hecho muchos de los productos que me terminaron llegando no me interesaban para nada a nivel particular, por ejemplo, porque no dispongo de ningún jardín si lo que me mandan es un producto para el jardín, pero aun así al considerarlo interesante me he tomado el tiempo suficiente como para probarlo en las condiciones en las que debería probarse. Vamos, lo crean o no, es una experiencia que no me la he tomado como un lucro personal, sino como una manera de aportarle a Internet una pizca más después de tantísimos años de rendimiento que me he ido llevando.

Las marcas seguían acercándose, seguían pidiendo comentarios, a veces con fotografías y vídeos. He tenido la suerte de que todo lo que he aceptado recibir me ha parecido bastante bueno, todo ha sido valorado como mínimo con cuatro de cinco estrellas, pero es aquí donde entramos en las sombras de este mundo, ya que ha habido algún tema que he rechazado directamente y del que hablaremos más adelante. Las proposiciones llegan de las siguientes maneras, con ejemplos ilustrados: 

1.- Te llega un e-mail posiblemente horriblemente traducido del chino al inglés y del inglés al español, aunque también cabe la posibilidad de que hables con el departamento comercial de un empresa extranjera en un perfecto y solido castellano ofreciéndote la posibilidad de enviarte un producto si te interesa para que lo comentes. Te envían un código de descuento personal para ese producto en concreto. Al realizar el pago aplicas el código y la compra te sale a 0€.


2.- Directamente siguiendo el mismo patrón anterior te preguntan si te interesan ciertos productos, te piden una dirección y te hacen el envío sin pasar por Amazon.


3.- Una marca cualquiera contacta contigo diciéndote que eres un auténtico profesional de las reviews y que saben que eres de lo mejorcito que hay en Internet, que están muy interesados en que les comentes cualquier cosa y te envían un link que no tiene porque ser de Amazon con un producto a un 50% de descuento, cuando en algunas ocasiones dicho 50% está para todo el mundo. Spam con piropos.


4.- Otra marca te quiere enviar un producto, que normalmente tras comprobarlo en Amazon es una auténtica mierda con comentarios negativos. Te piden tu PayPal para hacerte un ingreso y que termines valorando positivamente algo que no hay por donde cogerlo.

De estas cuartos opciones solamente he hecho uso de las dos primeras, que repito, me parecen excepcionales maneras de darse a conocer y abrirse hueco en el mercado. De la tercera como es lógico no voy a añadir nada más, pero la cuarta y última es la auténtica estafa al cliente. Siempre las he rechazado, por una cuestión moral, puesto que se ve a leguas que dicho producto no está siendo bien valorado por la cliente que ya ha pagado por ello.

Una vez ya abrumado por estas malas artimañas me topé con la guinda del pastel. En uno de los Grupos de Telegram a los que pertenezco un usuario me preguntó si yo era cliente de Amazon y si no me importaría votarle algunos comentarios como útiles. Le pregunté en qué puesto estaba a lo que me indicó que era Top 100 gracias a un grupo privado de usuarios que se dedicaban a darse mamadas 2.0 a base de subirse entre ellos los ratios para permanecer siempre en la cúpula del ranking, independientemente de la utilidad y sinceridad real de dichos comentarios. Ese era el dato que me faltaba para terminar de entender que nadie posiblemente del Top Reviewers fuese millonario como para llevar más de dos mil compras.

Si como clientes queréis diferenciar una opinión sincera de una opinión malamente comprada os facilitaré las claves. No todas las opiniones que os encontréis con fotos y vídeos han de ser falsas, posiblemente todas sí que sean de productos ofrecidos gratuitamente para su posterior review, sobre todo por el tiempo que hay que dedicarle a este tipo de comentarios es muy probable que sean "favores", pero eso no quita que los productos sean malos. Hay marcas muy punteras que ofrecen gratuitamente productos top a cambio de opiniones a pesar de que ya son número uno en ventas y no precisamente por mantenerse en los rankings a base de regalar nada. Ahora sí, si en uno de esos comentarios tan bien trazados solamente se habla de cuánto mide, cuánto pesa y los pocos días que le tardó en llegar, es muy probable que de ese producto pocas cosas buenas se puedan contar. Ahí está el cáncer de Amazon.

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